jueves, 5 de abril de 2018

Los días después


"El feminismo es la idea radical que sostiene que las mujeres somos personas" Angela Davis

Dedicada a Mairelle Franco y en ella a todas las mujeres anónimas que trabajan por la igualdad y nos las reconocemos hasta que son asesinadas.

Habrá quien piense que voy un poco tarde, pero en mi larga trayectoria de llevar la contraria casi siempre, también esta vez me he tomado un tiempo para pensar tras el pasado 8 de marzo.

Un éxito de convocatoria, sin paliativos, un éxito magnífico. Pero los éxitos casi siempre en la vida se miden por los días después y de momento no ha habido muchos cambios. Yo he tomado apuntes.

Me preocupa y me entristece mucho vivir en un país que amenaza y coacciona a mujeres que hicieron la huelga convocada para ese día; me preocupa y entristece mucho vivir en un país donde muchas mujeres no hicieron huelga por miedo a perder sus trabajos; me preocupa y entristece mucho vivir en un país donde un derecho recogido en la constitución no puede ser ejercido. Me preocupa y me entristece mucho vivir en un país con el miedo a flor de piel. 

Hubo organizaciones políticas que dijeron no apoyar las convocatorias de huelga y manifestación (aunque luego se sumaron a esta última) porque decían que eran anti capitalistas y acertaron, el capitalismo más salvaje se nutre de la brecha salarial y la desigualdad, cuando con el salario que pagas a un hombre pagas a dos o tres mujeres. Así que sí, cuando el capitalismo es machista, el feminismo es anti capitalista.

Hubo organizaciones políticas que dijeron no apoyar las convocatorias de huelga y manifestación (aunque luego se sumaron a esta última) porque decían que eran de ideología de izquierda. Esto se ha demostrado transversalmente falso. Es cierto que el feminismo tiene ideología, la ideología de la igualdad en derechos y deberes entre hombres y mujeres; ya una de las primeras feministas de los Estados Unidos en los años setenta, Gloria Steinem decía que "feminista es cualquiera que reconozca la igualdad y la humanidad plena de hombres y mujeres".

Lo más gracioso es que acusan el feminismo es que quienes acusan al feminismo de tener una ideología van por la vida como si no la tuvieran y sería para echarse reír si no fuera que los dedos acusadores vienen de organizaciones políticas, que ¡oh, sorpresa! tienen ideología; una ideología conservadora, que en muchos aspectos rechaza la igualdad, así que me temo que la acusación se les podría volver en contra. Ni ideología, ni política son palabras feas, solo hay que aprender a usarlas.

Si tuviera que destacar una nota triste ese día, fue el hecho de que en las redes sociales y algunos grupos de WhatsApp se hayan compartido memes, chistes y comentarios que sobrepasan el machismo de nuestras vidas si no que sobrepasan los límites de la mala educación y el mal gusto. Lo más doloroso ha sido la participación de mujeres en esas actitudes, no es humor, es grosería y pienso constantemente e las madres, las esposas, las hijas, las nietas y las amigas de esas personas.

Fue un gran día; un gran día que se podría repetir en cualquier momento sin esperar una fecha señalada, nada se ha movido y los presupuestos generales recién presentados por el gobierno en el congreso de los diputados es la prueba.

No quiero terminar sin agradecer a todas las mujeres que se sumaron por primera vez y a todos los hombres que estuvieron. Gracias, seguimos.

martes, 6 de marzo de 2018

Huelga feminista, yo paro

En el momento que tuve conocimiento que se había convocado una huelga feminista mundial para el 8 de marzo de este año lo primero que hice fue sonreír, con complacencia, es algo que sucede en mi siempre que se convoca una huelga con conciencia de clase, de clase obrera, además. Porque eso somos las mujeres que trabajamos, obreras.

Mentiría si dijera que decidí hacerla desde el primer momento, hay una parte de mi que a veces piensa que por edad ya he hecho todas las huelgas que me correspondían hacer y que ahora le toca a las nuevas generaciones. Pero leí algo que me iluminó.

Ese algo fue la liberación de Teodora del Carmen Vasquez después de diez años y siete meses de prisión. Teodora es una mujer salvadoreña que tuvo un aborto involuntario y aún así fue condenada a treinta años de cárcel, porque en El Salvador el aborto está prohibido. Pero no fue este hecho el que despertó mi rabia, que también; lo que de verdad me tocó la moral fue que el viceministro de seguridad, Raúl López, que cree que este caso es un ejemplo de como el sistema penitenciario prepara para la reinserción a la sociedad: "la señora Teodora nunca habría tenido la oportunidad de terminar el bachillerato estando allá fuera", y cito textual sus declaraciones recogidas en el diario El Faro.

Y mira no, machote de manual, eso no. Un gobierno tiene la obligación de facilitar el derecho a la educación de las mujeres y los hombres de su país. Un gobierno tiene la obligación de facilitar el derecho al aborto a las mujeres de su país. Un gobierno tiene la obligación de legislar los derechos y deberes de toda la ciudadanía de un país más allá de su ideología.

Voy a hacer huelga por Teodora, por todas las mujeres que nos precedieron en la conquista de derechos, por todas las que queriendo hacer la huelga no van a poder, por todas a las que el miedo (legítimo) atenaza y por todas las mujeres que pudiendo hacer huelga, no solo no la hacen sino que además la descalifican y con ella a las huelguistas, porque ellas también se van a beneficiar de los derechos, avances y mejoras que se consigan.

Solemos decir que cuando tocan a una, nos tocan a todas. Cuando algunas consiguen igualdad, la igualdad es para todas.

El próximo 8 de marzo yo no trabajo, no educo, no cuido y no consumo. En la calle nos vemos.




Pd 1.: En el siguiente enlace Teodora recupera su libertad más no su inocencia y en este El privilegio de abortar más información sobre la situación y condenas del aborto en El Salvador.

Pd 2.: Esta es la entrada que ha publicado este mes el programa Plaza niña de Radio Huelva de la cadena ser Es hora de visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres.

viernes, 12 de enero de 2018

Gracias, presidente Trump


Ya está. Ya no podemos llamarnos a engaño, por fin tenemos un presidente de gobierno sincero y no es poca cosa. El presidente más sincero del planeta (él hace todo así, a lo grande) es el de los Estados Unidos, el país que, hasta el momento, es la primera potencia mundial y con sinceridad os digo que es una cosa muy de agradecer. 

El presidente Trump es racista, machista, acosador, clasista, homófobo, analfabeto emocional e intelectualmente, grosero, maleducado, ordinario, soez, cateto; esto no es una opinión, es todas estas cosas y lo mejor es que no se molesta en ocultarlo, más bien al contrario hace gala de ello en cada momento de su mandato; antes también lo era, pero solo nos parecía gracioso, ahora es una tragedia, o una tragicomedia.

Ciertamente vivimos unos tiempos en lo que casi toda persona que es alguien y hace una reflexión en voz alta, se ve obligada a rectificar si lo dicho no es políticamente correcto. A mí esto me parece una soberana estupidez, prefiero saber lo que un político piensa de verdad a una mentira, que de mentira vamos sobrados, en política y en la vida.

Dicho esto no puedo más que felicitar a quienes decían que con él todo iba a ir mejor, acertaron.

Si tuviera la oportunidad de hablar con él, le diría usted no sabe lo que se pierde al no comer las pupusas de chicharrón de El Salvador;usted no sabe el orgullo que una siente cuando un hombre o una mujer de Haití consigue, después del terremoto más terrible de su historia, un doctorado en una universidad que no es la suya; usted no sabe que la mejor literatura contemporánea se está haciendo en África. En realidad usted no sabe nada que no tenga que ver con usted mismo y menuda tristeza, esto también se lo diría.

Pero no me alargaré en contar de su presidencia lo que ya sabemos. Ahora la dignidad recae en el resto, en quienes no somos Trump ni sus votantes. Me temo que no sucederá, es el signo de estos tiempos, los tiempos de la mediocridad. Y de la cobardía.

Pd.: Esta entrada la hice el viernes, desde entonces he esperado que el gobiernos español salga en defensa de El Salvador o de los emigrantes latinos y también he esperado que el gobierno francés salga en defensa de Haití y los emigrantes haitianos. Nada de eso ha sucedido. Tampoco ha habido pronunciamiento de la Unión Europea. Apenas la ONU (qué menos) ha protestado.

Una, ilusa, pensaba que esta vez sí, que esta vez la humillación era definitiva y había llegado el momento de decir algo, qué digo decir, gritar y no. Qué vergüenza, va ser que todos somos países de mierda.

Pd 2.: En el siguiente enlace Corresponsales por el mundo, hay profesionales de distintos ámbitos que nos cuentan historias de más allá de nuestros ombligos a golpe de click.

Pd 3.: Y algunas cuentas de Instagram para visualizar la vida, maravillosa a veces, de los lugares citados, si os interesan, unas os llevarán a otras.
           @everydayafrica
           @everydayhaiti
           @suykerphoto
           @africancityzens
           @oxfamintermon
           @everydaylafrontera
           @tripinafrica


lunes, 20 de noviembre de 2017

En el camino y qué bien


"Me alegro de veros, este es vuestro festival, vuestro festival", de esta manera se dirigió a mi amiga Begoña y a mí, un conocido en la gala inaugural del recién finalizado Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

Y aunque no deja de ser halagador, no, este no es nuestro festival, es el festival de Huelva y provincia, que no son pocas las personas de los pueblos más cercanos que se acercan a las salas. Es el festival de todas y de todos, desde la más temprana edad hasta la mayor.

No soy de esconder mis emociones, así que puedo decir que este año, durante el festival, he sido muy feliz, más que en los últimos años. He disfrutado. Supongo que es la sensación de que estamos de nuevo en el camino que nos lleve a seguir cumpliendo años, porque eso significará que sigue habiendo películas para concursar y películas para ver.

Pero no quiero perder perspectiva, merecemos más. Merecemos más películas, merecemos más recursos económicos, merecemos más visitas de todas las personas relacionadas con el cine en Iberoamérica, merecemos más salas, merecemos más encuentros que elaboren proyectos de futuro. Y necesitamos que todos los trabajadores y todas las trabajadoras del festival tengan unos salarios dignos y que el equipo que lo saca adelante, con el director, Manuel H. Martín a la cabeza, sea un equipo continuo que trabaje todo el año, sólo así podremos conseguir un festival mejor, porque es el que nos merecemos. 

Y en esta no perdida de perspectiva, quiero decir que si hay una manifestación cultural que desde hace cuarenta y tres años, festeja como se merece el encuentro entre dos mundos, esa es el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y es hora de pasar de los dichos a los hechos. Hay que seguir apostando por este puente que une más que separa a uno y otro lado del océano.

Podría contaros que después de muchos años he visto el patio de butacas del Gran Teatro lleno a diario en las funciones de la tarde; que también hay publico que ha decidido asistir a los pases de prensa en la mañana; que he visto colas en la taquilla, que he visto retrasos en el inicio de las películas porque había que esperar que última persona que formaba parte de esa cola tuviera su entrada; que, al menos en dos ocasiones, sin contar apertura y clausura he visto el palacio de congresos repleto de espectadores; que también ha tenido mucho público el homenaje a Federico Luppi, yo misma he estado sentada en la sección Nuevos Realizadores a las 17 horas viendo películas y documentales rodeada de decenas de personas. Que la proyección de cortos a horas en las que solo apetece dormir siesta, estaba casi llena.

Os cuento, de hecho, que congregar el festival en torno al Gran Teatro y la Casa Colón es un pleno acierto porque las calles se sentían vivas a horas en que ya no es habitual; que algunos días no ha sido fácil encontrar un lugar con disponibilidad para almorzar y/o cenar; que es increíble encontrar corrillos al terminar las películas donde cada quien dice lo que piensa de ella sintiéndose parte de un momento especial; que una se hincha de orgullo cuando escucha Huelva en los programas culturales de España e Iberoamérica, tanto de radio, televisión y prensa escrita y digital. 

Que ha sido maravilloso encontrarse por las calles con Lucía Carrera, una directora mexicana que ya merece un título de hija adoptiva de Huelva y que este año ha sido presidenta del jurado; con Desiree Reyes (Productora de Luis) y Amelia del Mar Hernández (productora y guionista de El hombre que cuida) con su maravilloso acento dominicano y la sonrisa de agradecimiento que les llegaba hasta los ojos, con Jorge Marrale, protagonista de Maracaibo que nos contó las ganas que tenía de volver desde que estuvo en una edición anterior con otra película; con un premio Ciudad de Huelva, Dario Grandinetti que se ha sentido como en casa (literal); con el musical acento brasileño de Elis, con las lenguas indígenas de México en Sueños en otro idioma, con el mexicano moderno de Cuando los hijos  regresan (para mi gusto lo más flojo de la sección a concurso), con Los Perros chilenos que aullan muchos años después de finalizada la dictadura, con la soledad desgarrada de El Pampero (que es un viento y no sólo una región), menos solitaria porque tuvimos a su protagonista César Troncoos, con la música de Los Bravos, con la emoción y el orgullo de un Federico García Lorca inmenso como pocas veces en Luna Grande: un tango por Lorca. 

Dejo un espacio especial para La novia del desierto, que ha sido la gran triunfadora del festival, una película dirigidas por dos mujeres (Cecilia Atán y Valeria Pivato) que habla de mujeres y de libertad. Una estupenda película que en sólo setenta y ocho minutos nos explica porque estamos en el tiempo de las mujeres. En el tiempo de las mujeres libres.

Quiero también contaros que todas estas personas traen sus películas a nuestro festival con la misma ilusión que quienes van a la gala de los Oscar (no estoy exagerando), es hablando con ellas que te das cuenta de la puerta de entrada tan grande que es Huelva para que el cine iberoamericano entre en Europa.

De la misma manera os digo que me habría encantado tener tiempo para ver más películas y documentales, para asistir a las actividades de Cine y Valores, que este año ha estado especialmente dedicado a las mujeres realizadoras, directoras y productoras, a los cursos de formación. Me habría encantado volver a uno de los pases en la cárcel de Huelva, solo este hecho de llevar el cine hasta allá, justifica el festival. Y muchas otras cosas que se hacen durante una semana, pero una no se puede, no ya multiplicar, sino dividir.

Porque detesto a quienes hablan de oídas y sin saber, y entrando en un terreno más personal, os cuento que como acreditada y miembro del jurado de Radio Exterior de España, que otorga un premio a la película que mejor representa la realidad latinoamericana, he usado mi acreditación para ver las películas de la sección oficial a concurso; el resto de las películas y documentales que he visto ha sido abonando los tres euros que cuesta la entrada, porque yo creo que la cultura es un derecho humano, y creo que la cultura no debe ser gratis, porque la cultura también es una industria con personas que por su trabajo han de comer y vivir con dignidad.

Me gustaría decir a estas personas que antes de seguir criticando y/o cuestionando el festival sin pasar por él, lo visiten, siempre es mejor hablar con conocimiento de causa. Me gustaría decir también que hay muchas cosas que mejorar, muchas que pulir y algunas que cambiar, pero se hace camino al andar.

Que, en contra de los buenos deseos de algunas personas que me aprecian, yo no quiero trabajar en la organización del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, que no quiero ser asesora del festival. Que yo ya formo parte del festival como espectadora y lo que quiero es seguir viendo muchas películas durante una semana al año en el mes de noviembre. 

Que si un mal festival lo hacen malas personas, un buen festival lo hacen buenas personas, y estas personas son Manuel H. Martín, Nacho Vázquez, Andrés Martín Cejudo, Rafa López, Manolo Bayón, y muchos y muchas más cuyos nombres desconozco, pero quiero que sepáis que conozco vuestras caras y quiero daros las gracias más humildes y grandes del mundo, porque a veces las personas no pasamos un buen momento y vosotros y vosotras habéis hecho fácil lo difícil. Gracias. 

Por último, quiero que sepáis que algunas de estas personas son amigas mías y que a otras solo las veo una vez al año, que para eso sirve el festival, para encontrarnos. Esto somos y es un orgullo.




lunes, 6 de noviembre de 2017

Qué desasosiego. Qué tristeza


A quien corresponda.

Qué desasosiego. Qué tristeza. Qué angustia. Qué dolor. Qué desazón. Qué rabia. Qué pena. Qué miedo. Qué mal todo, todo. Y así es más o menos como me siento últimamente (que ya va para el tercer mes). Creo que no soy la única en sentirse así, me consta que hay más personas sintiéndose igual y no sé si decirlo en voz alta va a cambiar algo.

Cataluña, sí. Cataluña y España.

Cuándo parece que llega la (relativa) calma, siempre hay quien da un nuevo paso hacia el abismo y no parece que vaya a imperar la cordura. Y doy mi palabra de honor que lo he intentado todo, reírme del problema, haciendo caso de lo de "defender la alegría como una trinchera" que nos legó Benedetti; hacer como si nada sucediera (el oasis de las lejanas vacaciones lejanas), no ver informativos, no escuchar radio, no mirar redes sociales, leer mucho, ver series (y yo nunca he sido seriéfila), caminar oyendo música, eludir el tema, hacer como que no importa.

Es imposible. No hay manera de mantenerse al margen y no es que no tenga un opinión formada, que la tengo, y sé que no gusta ni a unos ni a otros, es lo que ahora llaman equidistancia y yo llamo lucidez, aunque eso sea lo de menos. Lo que de verdad me parte el alma y me tiene en este estado es el daño que todo esto está causando; hay catalanes enfrentados con catalanes y hay catalanes enfrentados con españoles y la brecha que este enfrentamiento está abriendo es cada vez mayor y cada vez más difícil de cerrar y así va a ser casi imposible volver a vivir con normalidad.

Estoy cansada, profundamente cansada, casi derrotada. No tenéis ningún derecho a hacernos esto, ninguno, ni unos ni otros. Se supone que hacer política consiste en mejorar las vida de las personas mediante el ejercicio honesto de la función pública y a estas alturas eso no está sucediendo. Os falta empatía y responsabilidad; os sobran intereses bastardos y mala leche. Y honestidad, sobre todo os falta honestidad. Pagaremos un precio muy alto como país por todo esto y las secuelas serán terribles, hay heridas que se curan, y hay heridas que profundizan, tanto que te amputan un órgano o te mueres, y esa responsabilidad tiene nombres y apellidos. 

Soy una persona conocida por no tener miedo de nada, aunque si los tengo, lo que no he tenido en mi vida ha sido rencor, pero no sé si voy a ser capaz de perdonar a quienes han hecho que mi madre me llame asustada y me diga que tiene mucho miedo con lo que está sucediendo. Mi madre no ha tenido una vida fácil, es por eso que se me hace más difícil perdonar este miedo que le estáis causando. Y que yo también siento a ratos, porque nada indica que esto vaya a mejorar; de hecho estoy convencida que nos va a convertir en un peor país. Y a veces cuesta respirar.

Todo está emponzoñado, tanto que hasta las palabras las estáis ensuciando, unos y otros, sabiendo que las palabras hieren, las mentiras también. Y la mediocridad apesta, hasta personas a las que yo suponía un poco sentido común, a las que restaba, han renunciado a hacer pedagogía y van a lo fácil, qué desilusión. Ni unos, no otros aceptáis opiniones diferentes y que sumen, sólo queréis restar e imponer vuestro criterio. os ofendéis por estupideces, por un "quítame allá esta patria" convirtiendo el espacio en un estercolero.

Fui una de esas miles de personas que el sábado siete de octubre salió a la calle a deciros "parlem, hablemos" cosa que ignorasteis, los unos y los otros; así que dejad de darnos lecciones desde vuestras atalayas políticas, morales, judiciales e intelectuales, somos muchos y muchas y somos capaces de pensar sin doctirnas, de encontrarnos y reconocernos en la preocupación y en el intentar ves más allá. De deciros que el destrozo es enorme y nos afecta todas y a todos. Bajad a la calle y hablad con quienes no os bailan el agua, calculo que seremos unos cuarenta millones quienes os observamos con mucha preocupación. Dejad de pervertir las palabras y de adueñaros de su significado.

Mientras siguen sucediendo cosas, cosas que nos vuelven a quitar derechos y respeto. En España, en el mundo, todo eso que hay más allá de vuestro ombligo patriótico, sea cual sea la patria física que defendáis en este momento. Todos los días me digo "qué bueno que no tengo hijos a quienes dejarle tanta mierda", al momento me digo "qué pena tener sobrinos y tener que dejarle esta mierda".

En ese casi derrotada albergo la esperanza de que este conflicto se vaya solucionando; este país, con mucho dolor y mucha generosidad ha superado un terrible conflicto con una banda armada, quizás porque había personas capacitadas para llevar a buen puerto el final. Ahora también las hay, pero apenas las veremos y mucho menos las escucharemos, hay demasiado interés en que siga habiendo ruido.

En ese casi derrotada sé que somos muchas y muchos y esa es mi esperanza. Para que no queden dudas, quiero que Cataluña sea parte de España, para que seamos un país mejor después de todo esto. 

martes, 24 de octubre de 2017

Viajar*


Me gusta viajar sola, me gusta mucho viajar acompañada, en realidad lo que me gusta es viajar y ante la tesitura de viajar sola o no hacerlo por no hacerlo sola, yo siempre opto por hacerlo.

Este verano que apenas ha finalizado he viajado por primera con una organización que organiza viajes culturales para mujeres que viajan sola.

Hemos sido siete mujeres viajando a la isla de Creta, que nos conocimos en el aeropuerto; por hacer un breve resumen diré que lo he pasado muy bien y ha sido una gran experiencia, os la recomiendo a todas.

Una de las cosas que me ha llamado la atención es que aún hay mujeres a las que le asusta la posibilidad de dar un paso sola; uno de los días del viaje que tuvimos la mañana libre antes de hacer una ruta, hablamos entre nostras y acordamos que esa mañana cada una iría a su ritmo, porque cada una quería emplear el tiempo de una manera y la libertad personal parecía la mejor opción para no caer en roces inútiles.

Todas estuvimos de acuerdo, salvo una, que palideció ante la perspectiva de tener que dar un paso sola en un hábitat que no es el suyo, nunca se me va a olvidar la cara triste que puso, aunque ella nada manifestó en voz alta.

Ella traía el pudor y el miedo de casa, en las muchas conversaciones que tuvimos esos días, era la única que apenas tenía vida social, en su entorno las mujeres sin pareja no hacen eso.

Y eso es lo que hay que cambiar, el entorno, la sociedad, porque nadie tiene derecho a hacerle sentir a una mujer que es menos independiente, válida y segura por el hecho de serlo. Compartir es maravilloso, ser una mujer libre sin presiones, mucho más.

*Este texto fue publicado en primer lugar en la web de Radio Huelva de la cadena ser.

Pd.: En el siguiente enlace: Plaza Niña hacia abajo en la página podéis encontrar Plaza Niña: un espacio dedicado a la mujer.

jueves, 31 de agosto de 2017

Agosto


"Tengo que apagar la vela, pero no la esperanza. Esa...ni muerto" (Subcomandante Insurgente Marcos, ahora Sup Galeano)

Agosto es el mes más bonito para quedarse en la ciudad, y cuando digo ciudad digo también pueblo; en la ciudad porque se queda más despejada y en el pueblo porque es cuando más personas vuelven y lo que normalmente está despejado, se llena de vida. Es maravilloso contemplar la alegría de quienes una vez al año vuelven al lugar donde nacieron, donde es posible que aún  vivan sus padres, sus amistades. Y es maravilloso pasear por la ciudad liberada del trasiego habitual.*

Agosto es el mes en el que puedes trabajar con tranquilidad, sin prisas, rematando las tareas que quedaron pendientes con las prisas y atender las cotidianas con calma; el mes en el que darte cuenta que mientras algunos estamos de vacaciones otros están en lo más crudo del crudo invierno y la vida funcionarial sigue girando. El mes en el que el silencio se hace presente en las oficinas salvo alguna llamada o visita, bendito silencio.

Agosto es el mes en el que al quedarte sola a la hora de desayunar puedes leer un libro, o varios; el mes en el que también puedes encontrar otras compañeras de desayuno; y también en el que mientras desayunas sola llega una banda de música (invitada a amenizar un acto en un lugar cercano) y se instalan en las mesas a tu alrededor hasta llegar a la esquina en la que te sientas y de pronto percibir que estás ahí discretamente sentada; días más tarde hace lo mismo un pelotón de ciclistas.

Agosto es el mes en el que sales más temprano de trabajar, vas a comer a casa de tu madre cualquier día y duermes la siesta al mismo tiempo que ella; el mes en el que las tardes se acortan y la pereza se alarga, los paseos se vuelven caminatas y descubrimientos, las películas que se estrenan son malas y los libros se hacen cortos; el mes en el que las noches se hacen más ruidosas y en las mañanas, al salir camino del trabajo, ves a los jóvenes volver a casa y sonríes mientras piensas "con lo que era yo".

Agosto es el mes en que te puedes levantar un poco más tarde e igual tu cuerpo tiene un reloj biológico que te avisa antes que la alarma y te da tiempo a pasear tranquilamente hacia el lugar donde te recogen para ir al trabajo, comprar el periódico, tomar un café que el camarero te sirve al tercer día sin preguntar porque ya lo sabe y además te regala una sonrisa que le llega hasta los ojos, en el que mirar la vida pasar temprano, saludar a los pocos habitantes de la calle reconociéndote porque no somos muchos, ver como cambia la luz según se va aclarando la mañana y disfrutar las calles recién refrescadas; en el que no tienes que echar el freno ni pisar el acelerador, simplemente seguir a tu ritmo, en el que aún no ha llegado el tiempo de vacaciones.

Agosto es el mes para seguir diciendo no y sí, para saber distinguir entre tanta oferta que confunde cultura, con diversión y negocio, para no dejarte arrastrar, para tejer nuevas complicidades y destejer algunas, nada es eterno; para no salir corriendo y no quedarse siempre parada; para llegar a casa, desnudarte hasta el sujetador y sentirte libre de pasear y estar con una camiseta y bragas, abrir la ventana y que se cuele la brisa.

Agosto este año me ha dado alegrías y tristezas, algún desapego y alguna decepción, dudas, también un buen aprendizaje y buenos encuentros, días que sí y días que no.  Y miedo, y con este la certeza de que es legítimo tenerlo.

Agosto este año tampoco ha aclarado las eternas dudas y no nos ha dado la receta para acabar con el sufrimiento, el propio y el ajeno.

Agosto ha sido este año el mejor mes para ir en dirección contraria al resto.

*Hago constar que no tengo nada contra las ciudades llenas de personas habitándolas, nada, contra nadie, nunca, es más, me fascinan las calles llenas.