jueves, 3 de abril de 2014

Putas, putas


No tengo una opinión formada sobre lo que significa ser puta. Por un lado me parece muy respetable la mujer que decide hacerlo y considero necesario que para ello disponga de todos los derechos de los que dispone cualquier trabajador para realizar su tarea; y por otro lado pienso que nadie debería vender su cuerpo para poder vivir porque eso casi siempre conlleva condiciones de esclavitud que ningún ser humano debería soportar. La prostitución es tan vieja como la historia de la humanidad.
El diccionario de la real academia española no tiene definición para la palabra puta, cuando consultas,  te dirige a la palabra prostituta, que es mucho más fina, pero menos entendible, aunque más políticamente correcto, pero claro, nadie dice “eres un hijo de prostituta” “me cago en tu prostituta madre” “esto es una prostituta mierda”. Y por descontado, nadie llama a una mujer “¡¡¡prostituta!!!” simplemente dice “¡¡¡puta!!!” y todo el mundo da por sabido que quiere decir.
Todo esto viene a que días pasados, leí una noticia que decía “asesinar a una prostituta no es violencia machista”  http://bit.ly/1dlfJDA (aquí el enlace).
Toda la noticia en si es indignante y corresponde a una pregunta que  realizaron dos diputadas del grupo socialista y que el gobierno respondió diciendo que el artículo 1 de la ley orgánica de medidas de protección  integral contra la  violencia de género, entiende por violencia de género la "manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres" que "se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia".
Y es aquí adonde yo quería llegar ¿quién dice que las putas no dan afecto? ¿quién dice que, por el hecho de cobrar, no están dando afecto, consuelo, compañía? He conocido a varias mujeres que se dedican a la prostitución y ellas siempre dicen que entre su clientela hay de todo, quienes buscan sexo, pero también y mucho, quienes buscan un abrazo, un poco de charla, una mirada, o simplemente un momento de tranquilidad. Ultimamente he leído que hay prostitutas que dedican tiempo a acompañar a minusvalidos físicos que quieren sentirse completos. Si esos minutos no están llenos de afectividad, que baje Dios y lo vea, pero quizás esto no sea necesario, pues ya está en el nuevo testamento la historia de María Magdalena y el consiguiente “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.
Se nos olvida a menudo que las putas son personas, no mercancías. Cuando un hombre mata a una puta, es violencia machista, invisible, pero violencia machista, con o sin afecto. Y a mi las putas siempre me han provocado mucha ternura, por perdedoras.