miércoles, 24 de septiembre de 2014

El no como bandera


La pasada semana cuando llegué a la oficina del campus donde trabajo y abrí mi correo corporativo me encontré con el de una alumna becada por la universidad con una ayuda de matrícula y de alojamiento y manutención a la que la embajada de España en Ecuador le habían denegado la visa de estudiante por ser pobre. Sí, ya sé que esto es una libre interpretación mía, pero estoy segura que vosotros pensaréis lo mismo cuando leáis el motivo de tal negativa.

No es la primera vez que sucede, y me temo que desafortunadamente no será la última; además, esto va por moda, ahora le toca a Ecuador, pero anteriormente las negativas por sistema eran para Colombia y sobre todo Perú, son varios las personas de nacionalidad peruana que se han quedado sin poder disfrutar de las becas otorgadas  por la negativa de la embajada de España en Lima, y cuando mirabas las fotos de esas personas podías comprobar que la razón de negarles la visa era su aspecto  indígena, estudiado, pero indígena.
Recuerdo la negativa a una alumna colombiana con el motivo, al igual que en este  caso, de no disponer de medios económicos y citaba la cantidad de ¡¡¡3.500 euros!!! Sí, asombroso; recuerdo que la chica llamó por teléfono para contarlo y le respondí “pero si ni siquiera yo tengo esa cantidad ahorrada, la mayoría de la gente de este país no la tiene” y ella, se echó a reír, lo que me produjo una inmensa ternura, porque era consciente de que ella estaba sufriendo ante la negativa.
Todas estas negativas se producen después de haber presentado, los solicitantes, todos los documentos exigidos  y  desde la universidad,  enviado solicitud e información de personas, beca e institución, por correo electrónico, postal y por fax. Luego, tras la negativa, vuelves a enviar los documentos y educadamente solicitas que por favor reconsideren la negativa, que en la mayoría de los casos suele resolver dando la visa, como en este caso.
También os puedo contar de una alumna de nacionalidad argentina que fue hasta el consulado de España en su ciudad a pedir visa porque quería estar cubierta legalmente y allí le dijeron que los ciudadanos argentinos no necesitan visa, y que como no iba a estar más de 3 meses no tendría ningún problema y así se dispuso ella a volar, cuando llegó al aeropuerto de Barajas y al no traer visa de estudio, la retuvieron durante 24 horas en tierra de nadie y la deportaron, de nada sirvieron los documentos que llevaba y la confesión de que le habían negado la visa. Aquí ella narra lo sucedido Historia de Gilda Analía. La deportaron, perdió la beca, el dinero del pasaje y las ganas de volver alguna vez a este país.
En fin, historias para no dormir, ellos y ellas que ven como un sueño se esfuma y los negadores, a quien la conciencia no les debería dejar vivir en paz.
Lo que me inquieta es saber de primera mano que hay instituciones públicas que representan a este país en el exterior que juegan a su antojo con los derechos de las personas, y alguien podrá decirme que esas personas no tienen derechos en este país, pero se olvidan de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que consagran los derechos humanos en todo el mundo.
Y sobre todo, me pregunto, me sigo preguntando ¿Quiénes somos nosotros para cerrarles las puertas a nadie? mucho menos  a ciudadanos de países que no ha mucho tiempo, apenas el siglo pasado nos abrieron las puertas de par en par; es más, en este siglo nos las siguen  abriendo, lo sé porque muchos de mis alumnos, gracias a que han hecho amigos durante sus estancias entre nosotros, han emigrado y encontrado no solo trabajo, sino calor humano para sobrellevar la dureza del exilio, calor y educación que falta a muchos funcionarios.
Durante 18 años seguidos he estado viajando a Latinoamérica y solo he necesitado visa para entrar en Cuba y la he obtenido sin problemas, en el resto de países que he visitado (México, Nicaragüa, Costa Rica, El Salvador, Argentina y Uruguay) jamás he necesitado permiso para entrar, me han sellado el pasaporte sin problemas y hasta en la bienvenida había un  agradecimiento por visitar su país.

La mayoría de las personas de Latinoamérica que vienen a estudiar a La Rábida se sienten orgullosos de sus países, lamento no poder decir lo mismo.



sábado, 20 de septiembre de 2014

La paz, la música, La Habana...los recuerdos

Han pasado dos semanas desde el estruendoso concierto Paz sin Fronteras en La Habana y yo aún no he conseguido sacarlo de mi cabeza y mi corazón, quizás porque estuve allí y ningún medio ha conseguido de verdad reflejar la dimensión exacta de lo que allí vivimos. y sin querer pecar de presuntuosa, aún es pronto para ver sus efectos, lo de largo plazo, los de corto los puedo contar y compartir.
En los días previos la expectación era inusitada y silenciosa, no había ni un solo cartel anunciando, ni una proclama, pero bastaba mirar la cara de los habitantes de La Habana (una ciudad capaz de lo mejor y lo peor) para saber que algo (muy bueno) iba a suceder.
El sábado la ciudad empezó a llenarse que llegaban de provincias apenas con una mochila, dispuestos a pasar la noche en la calle para no perderse nada. El domingo amaneció soleado y muy caluroso y me bastó salir a la calle 3 horas antes que se iniciara el concierto (2 horas de la tarde cubana) para ser consciente que el sueño de esa noche había pasado...y estaba sucediendo.
Desde cualquier rincón salían personas de todas las edades, raza y condición vestidas de blanco (lo pidieron los organizadores) cargadas de paraguas, sombrillas, agua, toallas, neveras, cualquier cosa que sirviera para compartir y paliar la espera y hacer llevaderas las horas de baile y gozo que teníamos por delante.
Y sucedió, a las 2 en punto bajo un sol abrasador y una expectación sin precedentes, los artistas lanzaron un grito de cambio desde el escenario y comenzó la fiesta, los cuerpos empezaron a moverse y ya no pudimos parar hasta siete horas y media después, momento en que agotados, felices y muchos con lágrimas en los ojos emprendimos la vuelta a casa.
Fue un extraordinario (por su generosidad) regalo de esos artistas al pueblo cubano, que por primera vez en muchos años, pudo decidir libremente donde ir, a que hora ir, con quien ir y para que ir. Incluso muchos decidieron no ir. Un pueblo que está orgulloso de ser lo que es, cubano, y que está cansado y que está cansado de ser pelota que va de un campo a otro sin que nadie gane el partido y con ellos perdiéndolo. No les demos la espalda. Cuba se merece muchos conciertos, mucha libertad y mucha unidad, ya amanecerá el día que la paz sea algo más que un concierto, como me escribió un amigo. No es fácil alcanzar la felicidad, el domingo 20 de septiembre por unas horas fue posible. Yo fui muy feliz allí.


Pd.: esto lo escribí cuando regresé de La Habana, aún hoy lo recuerdo con detalle, me hizo sentir parte de la historia, había que estar allí. Y me han dado muchas ganas de volver.
Pd 2.: Aquí el enlace con algunas fotos de aquel día Album

viernes, 5 de septiembre de 2014

Madrugones


A quien madruga Dios la ayuda”. “No por mucho madrugar amanece más temprano”
El refranero español tan sabio como contradictorio. Esta semana me ha tocado madrugar mucho, en exceso diría yo. Normalmente me levanto sobre las 6,30 (podría hacerlo un poco más tarde, pero me gusta desayunar como una señora, darme una ducha tranquila, tomar un segundo café antes de salir de casa y sobre todo, no correr desde primeras horas de la mañana).
Pero esta semana he madrugado a las 6,15, sé que no parece mucho, pero lo es, sobre todo para alguien como yo que puede estar leyendo hasta la 1 de la madrugada casi todos los días y ahí radica la jugosa diferencia del cuarto de hora.  Y en esta normalidad de las  6,30 suelo salir a la calle a las 7,30 de la mañana, cuando el mundo ya está casi puesto. Y en la anormalidad de las 6,15 me he echado a la calle a las 7 de la mañana, cuando casi el mundo está por construir.
Y me ha gustado la experiencia, la calle no es la misma cuando existe media hora de diferencia. Lo primero que se oye cuando sales a las 7 de la mañana es el silencio y el sonido de la brisa (sí, la brisa suena, no solo el viento) algunos, muchos corredores, que siempre dan los buenos días y tus propios pensamientos; además hay pocos coches a esas horas. Es muy placentera esa hora para empezar a vivir el día y sobre todo sonreír, no está mal. La calma tan necesaria para las horas que se vienen por delante.
Cuando sales a la calle a las 7,30 de la mañana ya es otra cosa. Lo que se oye son los pasos acelerados de quienes como tú se dirigen a su lugar de trabajo, los coches, más corredores, estudiantes que inician sus clases al rato, la bulla. La vida que ya empezó.
En realidad no me molesta madrugar, casi siempre me despierto antes que suene el reloj, y una vez suena salgo de la cama y trato de hacerlo de buen humor. Nunca me ha gustado mucho dormir, de hecho considero que dormir es perder el tiempo, me gustaría poder vivir sin hacerlo porque me gusta tanto el día como la noche y parece que si no duermes siempre pasan más cosas, claro que para eso están los sueños, en los que a veces vives cosas que jamás vivirás en la realidad o sí.
De hecho, aunque trasnoche, suelo levantarme temprano. Pero he aprendido a escuchar mi cuerpo y el día (o la noche) que este dice basta, pues me acuesto a la que hora que sea y le doy todo el sueño que pide, así que una vez a la semana suelo dormir unas nueve horas.
Y todo esto para contar que esta semana me ha tocado madrugar mucho, y que la próxima semana madrugaré lo normal. Que ha merecido la alegría hacerlo. Que me gusta el mes de septiembre, a pesar  de que los últimos han venido con malas noticias. El pasado año escribí esto sobre este mes en mi blog y lo sigo pensando. Que es bonita esa mañanera soeldad acompañada. Y que a veces amanece antes de que salga el sol.

 
Pd. en estos días he hestado lelgando a mi lugar de trabajo cuando aún era de noche, lo que me ha permitido disfrutar de amanecers como este.

jueves, 10 de julio de 2014

Los papeles (y el amor). Milongas

“Casamiento y mortaja, del cielo bajan” refrán popular

Semanas pasadas uno de mis hermanos fue operado de una hernia discal, todo ha salido bien afortunadamente. Mi hermano vive con su pareja  y su hijo, no están casados, ni inscritos en el registro de parejas de hecho, pero son su compañera de vida  y su hijo. Y ¿porqué cuento esto? Porque por no estar casados, ni registrados, mi cuñada no ha tenido derecho a los días que le corresponden por ingreso e intervención quirúrgica a que tienen derecho todos los familiares de primer grado, ha tirado de días de vacaciones, días libres y solidaridad de compañeros.
Una de mis hermanas vive con su pareja y su hijo, no están casados, ni inscritos en el registro de pareja de hecho, pero son su compañero de vida y su hijo. Y ¿porqué cuento esto? Porque a pesar de no estar casados mi hermana no ha podido cobrar  la ayuda familiar (está desempleada y ya no cobra desempleo) porque su pareja gana más de lo que  se exige para poder cobrar dicha ayuda. Además, mi cuñado no puede incluir a su mujer en la declaración de la renta porque no están casados, ni inscritos; es su mujer para negarle la ayuda, pero no lo es para desgravar.
A ojos de la sociedad mis hermanos  y sus parejas son familias, pero para el estado y los derechos que este conlleva no. Lo importante es estar casados (a ser posible por la iglesia, que también cobra su dinerito por celebrar el sagrado sacramento), firmar un contrato, como quien va a trabajar, o a escribir unas memorias, o dar un concierto. El contrato, eso es lo importante, el amor no, el contrato, los papeles. El dinero.
Una vez le preguntaron a Joaquín Sabina si se casaría por amor, y él respondió que por amor uno no se casa, que uno se casa para desgravar a hacienda, para conseguir papeles, o para tener ventajas económicas y legales en la vida,  que el amor es otra cosa y lo que hay que hacer es vivirlo y que cuando se acabe, tu vida no se convierta en un infierno burocrático. La de los hijos tampoco.
Y en esas estamos,  pervirtiendo  términos tan hermosos como  amor y  familia cuando en realidad solo hablamos de dinero, de negocios, de sociedades con ánimo de lucro, que también provocan sentimientos, pero que nada tienen que ver con el amor.


martes, 10 de junio de 2014

Mouraria (y el placer de descubrir)

Mouraria
Lisboa, la ciudad que a otras hace princesas
Durante el pasado fin de semana pasado volví a Lisboa, la excusa era la clausura de la segunda edición del Aula José Saramago que se celebra (nunca esta palabra tuvo mejor significado) en la Biblioteca provincial de Huelva y la biblioteca Vicente Campinas de Vila Real de Santo Antonio.

Una vez finalizado el acto en la sede de la Fundaçao Jose Saramago, situada en Casa dos Bicos, de mucha emoción y alegría, las personas son felices leyendo y celebrando a Saramago, acompañados de María Leiría, nos invitaron a dar un paseo por el barrio Mouraria, un lugar que yo, que voy bastante a Lisboa, desconocía y que desde entonces se ha convertido en visita obligada con mucho detenimiento en la próxima visita. No me voy a extender, voy a dejar algunas fotos que hablan por si solas de ese lugar humano,sorprendente, decadente, bello, familiar, vivo,  multicultural….y además, la cuna del Fado :) 





 En el altillo que se ve en el edificio de Elesta última foto, vivió Saramgo varios años siendo muy niño, en el mismo barrio, está la escuela a la que asistió y el cine al que iba, que ya no es cine. Si lees sus Pequeñas Memorias, descubrirás en ellas este barrio y pasear por él, será mucho mejor.


El barrio finaliza en la Praza de Intendente, donde ya se empiezan a apreciar las huellas de mejora en la rehabilitación de algunos edificios. Para finalizar, os dejo un hermoso mural pintado en una pared cercana a la sede dela fundación, porque.....siempre llegamos al sitio donde nos esperan.

lunes, 19 de mayo de 2014

Yo acuso


El pasado viernes recibí una llamada de teléfono de una de nuestras alumnas que quería hacerme una consulta, parecía una llamada más, pero no lo era.
La alumna, que ha terminado su trabajo de investigación necesita una constancia, hasta ahí todo normal; le indico cual es el trámite que tiene que hacer ella para solicitarla y cuáles son los nuestros para hacérsela llegar (envíos por correo electrónico y postal) y es en ese momento cuando ella me cuenta que no, que por favor no se la enviemos por correo postal que ya no vive en la dirección que tenemos de ella, le pido que me envíe los datos de su nueva dirección postal y me dice que no, que no puede hacerlo.
Y se produce un silencio en el hilo tras el que ella me cuenta que ha sido víctima de violencia de género y que no puede indicarme cuál es su nueva dirección, está en una casa de acogida. Se me para el corazón, literalmente. Le digo que lo siento y que cualquier cosa que necesite, estoy a su disposición, que ella es fuerte y recia (la recuerdo perfectamente, recuerdo a la inmensa mayoría de mis alumnos y alumnas) y es entonces cuando empieza a temblarle la voz y me cuenta brevemente el infierno que ha vivido. Le digo que no se preocupe, le deseo suerte en su nueva vida, justicia y le dejo un abrazo.
¿Qué porque cuento esto?  
Porque esta llamada se produce el mismo día que el candidato a las elecciones europeas del partido popular, Miguel Arias Cañete,  dice en una entrevista “debatir con una mujer es difícil porque mostrar superioridad intelectual parece machista” http://bit.ly/1sV1wB3, y no rectifica, no lo hace porque eso es lo que realmente piensa de los hombres y de las mujeres.
Porque esta llamada se produce el día siguiente de que el presidente del gobierno, Marianao Rajoy, en el marco de la celebración del Día de la Familia, da un discurso, http://bit.ly/QMMfDU,  en el que entre otras cosas dice “por muy duras que puedan ser las discusiones en casa, nunca se pueden romper los lazos“no importa que te griten, te peguen, te maten, no rompas los lazos mujer, nunca. Y sí, esto es lo que Rajoy piensa y por eso actúa políticamente como actúa, con leyes represoras en general y contra la mujer en particular.
Porque esta llamada se produce días después de que un sacerdote en una celebración de primera comunión, durante la homilía, http://bit.ly/1ijR3qU,  diga “antes un hombre se emborrachaba y pegaba a su mujer, pero no la mataba” delante de niños en pleno proceso educativo para entender lo que está bien y lo que está mal, lo que hiere y lo que no. Y emborracharse que cada quien haga lo que quiera, pero pegar a tu mujer  porque vas borracho, no solo es delito, sino que además es una tremenda cobardía.
Podría echar la vista a atrás, a los últimos meses, concretamente desde que se presentó el proyecto de ley del aborto, que considera a la mujer como incapacitada para decidir algo tan personal, o a los últimos dos años, en los que los recortes de este gobierno han dejado las partidas presupuestarias para la erradicación de la violencia de género han quedado en limosna. Por no hablar de la eliminación de Educación para la Ciudadanía tras la última reforma educativa.
Yo acuso de cómplices con estas ideologías, con estos discursos y con estos modos, a los militantes y votantes del partido popular, a quienes les ríen las gracias, a quienes los justifican, a quienes no lo sancionan, a quienes no abandonan la iglesia cuando se dicen estas cosas, a quienes los disculpan, a quienes hacen chistes sobre la violencia machista contra las mujeres o simplemente chistes machistas, o racistas, o xenófobos.
Cuando ofenden, ningunean, maltratan y asesinan a mujeres solo por el hecho de serlo, ofenden, ningunean, maltratan y asesinan a toda la humanidad y en este país (al igual que en otros lugares) quienes están incitando a eso parecen tener nombres y apellidos.

Dejadnos vivir, dejadnos elegir, dejadnos decidir, dejad que nos equivoquemos. Dejadnos en paz si no sois capaces de entender que somos iguales, si  no sois capaces de compartir el espacio que habitamos en este planeta.

Y una de estas mujeres maltratadas es alumna de la universidad donde trabajo. Tiene rostro, tiene vida y también tiene nombre y apellidos: el de todas las víctimas. Por ti, por todas, para que NI UNA MALTRATADA MÁS. NI UNA MUERTA MÁS.

jueves, 8 de mayo de 2014

Salud, dinero y perdón

Hace unos días me dio un pinzamiento en la espalda que me privó de un maravilloso puente veraniego en mayo y que me ha llevado al médico a coger unos días de baja hasta que esté bien, lo que espero que sea pronto.

Cuento esto porque una de las primeras cosas que comenta la gente cuando les digo es ¿y cuánto te van a descontar del sueldo?, nada de preguntar por la salud ni desear que te mejores, eso viene después, lo primero es lo primero, la pela.

Y en esas estamos, a mi no me importa ganar menos dinero si lo que está en juego es mi salud, la realidad es que hoy en día a muchos lugares de trabajo la gente va enferma a cumplir con sus obligaciones, con fiebre, con gripe, con dolores, con operaciones no bien recuperadas, con miedo. Exactamente con eso, con miedo, miedo a perder el trabajo, miedo a ganar menos dinero y este hace falta porque son tiempos difíciles, miedo a que otros puedan ocupar su puesto, miedo a no hacer falta.

Y mientras suenan en nuestras mentes lo mantras “eres un privilegiado” “no te quejes al menos tienes trabajo” “si te pones mala te aguantas que hay gente que está mala de no trabajar” “total para lo que trabajáis”. Luego están los que se están forrando con la crisis cuyos mantras son “de la crisis se sale trabajando más y cobrando menos”, “hay  que recortar los días de permiso por muerte de un familiar”, “no hay empleo ni sueldo basura, no están los tiempos para ponerse exquisitos” “hay que bajar el salario mínimo a los jóvenes, porque les pagamos aunque no valgan para nada”  y así podríamos seguir hasta llenar varios folios. Eso sí, luego todos piden perdón, pero este hecho, de tan habitual ya, solo suena a chufla, porque la intención es sembrar la duda y echar a pelear a trabajadores entre ellos.

 Como decía, mientras suenan estos mantras muchos lugares de trabajo se parecen algunos días a tanatorios de lo triste que están, porque cuando te quitan derechos, te quitan la ilusión y cuando te quitan la ilusión solo queda la obligación de la obediencia debida y  trabajar sin ilusión es de las peores cosas que te puede pasar, porque por mucho que digan, el trabajo no es un privilegio, es un derecho, un derecho por el que mucha gente dejo su salud y sus vidas en el camino.

Podría convertir esta parrafada en una carta y enviársela a Mariano Rajoy, responsable de una reforma laboral  que nos roba derechos con total impunidad y a Susana Díaz que todavía nos debe a muchos funcionarios parte de la última paga extra de navidad, pero estos dos y otros muchos viven en otro planeta y yo a otros planetas solo voy al encuentro de mis amores.