lunes, 26 de diciembre de 2016

Basura

No sé muy bien porque se me ha ocurrido titular esta entrada así, es lo primero que se me ha venido a la mente cuando he sabido la noticia.

La noticia es que tres inmigrantes han muerto calcinados en un garaje de un lugar llamado El mármol en la provincia de Jaén. Estas tres personas, cuyos nombres se desconocen (como casi siempre) habían llegado con sus papeles en regla a esta localidad para trabajar en la recogida de la aceituna, no era la primera temporada que lo hacían, llevaban 10 años y muchos en la pedanía los conocían.

En el garaje, sin ventanas, hacía mucho frío (estamos en invierno) y ellos encendieron una estufa, se quedaron dormidos, algo se prendió fuego y el humo los despertó. Gritaron y gritaron, dieron golpes en la puerta y mientras llegaban las emergencias y los bomberos llamados por los vecinos, murieron. La puerta del garaje solo se podía abrir desde fuera.

El garaje es propiedad del dueño de la finca donde trabajaban, que tenía la obligación de facilitarles el alojamiento y que este reúna las condiciones necesarias para trabajar durante la campaña de recogida. Y no era así, y tres personas, de Senegal y Mali, han muerto, tres personas que como poco sabemos que tienen padres, probablemente esposas e hijos y hermanos.

No es la primera vez que esto sucede, tampoco será la última; el pasado 3 de diciembre, durante las torrenciales lluvias caídas en Málaga, una de las víctimas fue  una chica rumana de 26 años, también sin nombre, que murió en el sótano de un club de alterne del que no pudo salir porque la puerta está cerrada por fuera. Era una chica que tenía padre y hermanos en Rumanía, que estaban intentando conseguir dinero para repatriar su cuerpo. 

No sé qué ha pasado con el dueño de la finca y del garaje en el que han muerto los inmigrantes, y no sé qué pasará. Si he sabido que la dueña del club de alterne en el que murió la chica, fue llamada a declarar y está en libertad sin fianza y se ha abierto una investigación para exigir responsabilidades, esperemos que sean penales.

Hasta donde alcanzo a entender, tanto en un caso como en otro percibo claramente explotación de personas, cuando no esclavitud. Supongo que en estos tiempos en que lo importante es crear riqueza (para algunos) y tener un trabajo sin importar en que condiciones se haga (para otros) la vida de estas cuatro personas no vale nada, probablemente para el resto de la humanidad tampoco, pero a mí no se me han ido en todo el día de la cabeza, al fin y al cabo, es navidad.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Lo intento

Hace unos días sucedió que en Huelva había convocada tres manifestaciones coincidiendo con el fin de semana; el viernes 25 de noviembre día contra la violencia contra la mujer, el sábado 26 era Doñana no se toca, contra el almacenamiento de gas en el parque y el domingo 27 tocaba salir a defender la sanidad pública. 

Días antes me preguntaron si iba a acudir a la de la sanidad pública y respondí que no lo tenía claro, que a la que iba a ir era al del viernes; entonces me cayó un chorreo de reproches, que por resumir en una frase, a mi no me importa que la sanidad se deteriore; cualquier persona que me conozca sabe que no es así, pero hace tiempo que acostumbro a poner cara de poker cuando me intentan convencer de algo en lo que no creo.

Cuando la otra persona acabó le pregunté que si iba a ir a manifestarse contra la violencia hacia la mujer y me dijo que no, que no le parecía tan importante como la de sanidad, que la violencia contra la mujer no es mayoritaria. Reconozco que me quede fría, tanto que solo pude responder, vale, si eso es lo que tú piensas van a seguir asesinando a mujeres ante la indiferencia de casi todos. He de decir que esta conversación fue con un hombre.

¿Por qué digo esto? durante el fin de semana de 3 y 4 de diciembre las lluvias caídas en Málaga han provocado una muerte. La muerta es una chica rumana de 26 años (sin nombre o nombre supuesto) que murió en el sótano de un club de alterne del que no pudo salir  porque la puerta estaba cerrada por fuera. Ese mismo fin de semana un joven de buena familia y buena educación ha secuestrado, torturado, golpeado, violado y asesinado a una niña de 7 años, Yuliana Samboni, en Bogotá (Colombia); las primeras horas el presunto las pasó siendo atendido en un centro de salud porque iba con sobredosis de cocaína, hoy ya está en la cárcel. 

Yo lo intento, intento permanecer indiferente ante el machismo que mata y creer que tienen razón quienes dicen que la violencia contra la mujer no es una prioridad.

Lo intento y no me sale.

martes, 22 de noviembre de 2016

Se pudo (sobre el Festival de Cine Iberoamericano)


Me lo he pasado muy bien, así que ha sido un buen Festival de Cine Iberoamericano. Este podría ser el resumen, pero hasta yo, que de pequeña era rubia, soy capaz de llegar un poco más lejos.

Ha sido un buen festival y por eso lo he pasado muy bien; es una afirmación más justa y sincera. No era fácil, un año más parecía que íbamos a seguir velando un cadáver que no sabíamos como enterrar. Reconozco sin pudor que yo no tenía ninguna esperanza, amigos con los que venía hablando de este tema pueden dar fe; no conocía al nuevo director (salvo por sus trabajos), desconocía en qué situación quedaba el festival tras los dos años anteriores, quedaba poco tiempo para la siguiente edición, no sentía que los responsables políticos y económicos creyeran en él, en resumen, no esperaba nada nuevo. Dicho esto, reconozco que me equivoqué y lo reconozco con placer y con alegría de haberme equivocado.

El nuevo equipo del festival, mezcla de savia nueva y moderna con sabiduría de quienes siendo jóvenes ya forman parte de su historia, han conseguido hacer una edición a la que yo pondría la calificación de notable; no era fácil, no iba a resultar sencillo, había que remar todos juntos y hondo y se hizo. Y, ante esto, solo queda aplaudir.

Hemos tenido una sección oficial a concurso más que digna, de once películas, al menos siete se dejan ver bien y muy bien, ha sido una apuesta valiente la idea de incluir dos documentales, algo que ya hacen muchos festivales y ha habido cuatro películas dirigidas por mujeres. Las seis películas cubanas, Cuba era la cinematografía invitada este año, representan el presente y el futuro del cine de la isla, que está retratando la realidad cubana a pesar de las dificultades, es un placer ver cine que no es habitual que llegue a las salas. Los nuevos realizadores nos han mostrado otras realidades de sus países, que de otra manera no podríamos conocer y que muestran el talento que va surgiendo y que ven nuestro festival como una puerta de entrada en Europa. El talento andaluz nos ha permitido ver el mucho y buen trabajo que se está realizando en Andalucía y si te preguntas que relación tiene con Iberoamérica, quizás es que no has visto algunos de los documentales participantes. 

El festival tiene más secciones, pero mi tiempo y mi visión no ha dado para más, en una semana hay que elegir, a veces con pesar, que ver y no es posible llegar a todo incluso estando de vacaciones. Mucha aceptación tienen la sección oficial de cortometrajes y la sección infantil y juvenil, posibilitando estas que muchos niños vayan a ver película por primera vez. Mi actividad favorita es el cine en la prisión, un hecho que por si solo justifica la existencia de este evento.

Desde que tengo uso de razón festivalera vengo escuchando críticas al festival, la mayoría con el simple argumento de que Huelva no participa de él, y no es cierto. Hay una parte de Huelva que participa de él, que llena las salas, que habla con los invitados, que va a la sede del festival a ver exposiciones, relacionadas con el cine y el arte, que las hay, que asisten a las mesas redondas, encuentros y ruedas de prensa,  que espera con ansias que llegue la siguiente edición. Ningún festival, se celebre donde se celebre, es mayoritario, a veces nos dejamos engañar cuando vemos que en otros festivales hay muchas personas en la calle esperando a los famosos de turno y es exactamente eso, seguidores de estrellas, en pocos casos suelen sacar una entrada y ver la película que protagoniza la estrella invitada. Muchos piensan que a nuestro festival le faltan famosos, yo pienso que lo que nos falta es conocimiento, si prestáramos un poco más de atención a Iberoamérica, no solo a sus desgracias, más bien a su cine, a su literatura, a su música, a su historia, a sus gentes, quizás cuando llega noviembre encontraríamos rostros conocidos. Una no puede abarcar al mundo entero en todas sus dinámicas, pero América Latina hace parte de nosotros, un detalle que no deberíamos olvidar ni obviar.

Este año, la película que inauguró el festival ha sido la opera prima de Demian Bichir, uno de los mejores actores mexicanos, que ha sido candidato al Óscar al mejor actor, ha trabajo con Agustín Díaz Yánez, con Steven Soderbergh, con Quentin Tarantino, tiene una estupenda serie llamada The Bridge; podría haber elegido cualquier festival, cualquier ciudad, cualquier escenario de Europa para estrenar su película y sin embargo eligió Huelva, no estoy segura que le demos a este hecho la importancia que tiene. Como tampoco se sabe valorar la importancia de las redes sociales en nuestros días, una foto de Bichir es vista por miles de personas que de otra manera nunca oirían hablar de Huelva y como él, todos los otros directores y actores que han estado estos días con nosotros y que supone una promoción turística de la ciudad impagable, también en esto de conjugar la cultura con la cultura hay mucho por hacer y no es difícil ni caro.

No quiero extenderme mucho más y aunque ha habido fallos, si quiero dejar constancia del buen trabajo realizado por la dirección del festival, a la que agradezco especialmente que haya reunido en nuestra ciudad a los directores de los festivales de San Sebastián y Málaga, algo que debió haberse producido hace años y es que los tres se deben complementar, nunca competir. Le agradezco asimismo el entusiasmo y el trabajo,  la cercanía, la escucha y la aceptación de críticas, que todo haya salido bien, han hecho fácil lo difícil, sanar a un enfermo es tarea ardua y los primeros análisis ha resultado positivos, que la recuperación sea total es ahora tarea de todos y todas que aún siendo minoría, también nos sentimos parte de Huelva y orgullosos de ella, mucho más cuando se abre y mira al horizonte. 

Queda mucho por hacer, este equipo necesita tiempo, dinero, confianza, libertad de acción y apoyo, después de las dos últimas ediciones Una carta de amor al Festival de Cine Iberoamericano, en un futuro mejor, siempre me van a encontrar. 

PD.: Y es que para mi, el festival es mucho más que un festival, es un lugar de encuentro, un lugar común, un lugar en el mundo. Apenas puedo esperar a la siguiente edición.


martes, 15 de noviembre de 2016

Trump y las risas

"No ha que creer todo lo que se ve, ni en la prensa, ni en los políticos, pero hay que entender el mundo" José Saramago

De entrada proclamo que yo quería que ganara Hillary Clinton, sin medias tintas; no me gusta, pero quería que ganara, quería que perdiera Donald Trump. Quería que Hillary fuera presidenta de los Estados Unidos porque no quería que lo fuera Donald y no había más opciones.

Justo un mes antes del primer martes después del primer lunes de noviembre, predije lo que iba a suceder y lo puse en las redes sociales y creo, bueno no creo, sé que muchos pensaron que era una tontería más para conseguir muchos "me gusta" y no, sabía muy bien lo que estaba diciendo; ese había sido el fin de semana en que se publicaron los vídeos del candidato insultando a las mujeres y a tenor de las crónicas, la reacción entre los seguidores republicanos no estaba siendo la esperada y lo vi claro, Trump iba a ganar las elecciones y cada día habría más personas que iban decidir votarlo. Lo demás es historia ya.

Yo quería que ganara Hillary, que no haya sucedido me ha producido una enorme tristeza que no ha desaparecido con los días. Es muy fácil ser equidistante y pensar que eran los dos iguales, no voy a caer en eso. Cuando sucede un acontecimiento que nos impacta siempre hay que pararse y poner rostro y nombre a quienes se van a ver afectados; en mi caso conozco muy de cerca a tres personas que viven en Estados Unidos y que forman parte de mis afectos, Danae, Cecilia y Mariano, ellos proceden de Cuba, Nicaragua y Argentina y no saben como este resultado electoral  les va a afectar en su vida, de momento están muy preocupados y esperando respuestas. 

Y esto es un simple desahogo; lo que a mí me gustaría es que quienes tienen capacidad de ver, analizar, pronosticar y aportar soluciones, lo hagan. Yo no me siento capacitada para hacerlo, hay sociólogos,  pedagogos, politólogos, filósofos, antropólogos, periodistas que sí lo están  y son los que, desde mi punto de vista pueden aportar luz en la oscuridad que se ha instalado desde el nueve de noviembre; me cuesta entender de dónde sale tanto odio hacia el diferente, tanta indiferencia hacia el que sufre, tanta complicidad ante el machismo y el racismo, tanta desilusión y desesperación para capitular ante un iluminado. Y creo que es importante tomarse un tiempo para saber que ha sucedido, porque lo sucedido no lo ha hecho de la noche a la mañana y saberlo nos ayudará a que no vuelva a ocurrir.

Quiero saber con palabras que entienda, no quiero ese lenguaje académico y clasista que se usa para engañarnos, quiero hacerlo desde la humildad de saber que todos los votos son iguales y todos tienen el mismo valor, quiero hacerlo sin sentirme humillada por esa supuesta superioridad moral e intelectual de la palabrería que se usa para envolver la mala política que nos ha traído hasta aquí. Y quiero entender, quiero entender para aparcar el desasosiego, para sentir que se acabará pronto, para dejar de estar triste, para saber que no ocurrirá en otros lugares. Quiero entender para tener esperanza.

Me cuesta asumir como un país que hace ocho año puso a un negro en la Casa Blanca, ahora ha puesto a un tipo que es la antítesis No sé si el mundo iba a ser un lugar mejor con Hillary, sí sé que ya es  peor con Donald. Lo sucedido me parece una mala tragedia, yo quería que ganara Hillary, porque no quería que ganara Donald.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Querer y no

Esto es para dos mujeres en las que pienso, espero que ellas sepan quienes son. Con amor.

¿Cuántas veces te han dicho te quiero y empezabas a sospechar que no era cierto? 

¿Cuántas veces te han dicho te quiero y sabías que no era cierto?

¿Cuántas veces te han dicho te quiero y has respondido que sabes que no es cierto, pero gracias, porque hoy es agradable escucharlo?

¿Cuántas veces te han dicho te quiero, has respondido que sabes que no es cierto, pero gracias, porque hoy es agradable escucharlo y quien te lo ha dicho se enfada cuando le dices que no es cierto?

¿Cuántas veces te han dicho te quiero, has respondido que sabes que no es cierto, pero gracias, porque hoy es agradable escucharlo y quien te lo ha dicho se enfada cuando le dices que no es cierto y deja de hablarte unos días? 

¿Cuantas veces te han dicho te quiero, has respondido que sabes que no es cierto, pero gracias, porque hoy es agradable escucharlo y quien te lo ha dicho se enfada cuando le dices que no es cierto y deja de hablarte unos días y se te hacen insoportables esos días, y sabiendo que no es verdad que te quieran, das el primer paso para volver a hablar?

¿Cuantas veces te han dicho te quiero, has respondido que sabes que no es cierto, pero gracias, porque hoy es agradable escucharlo y quien te lo ha dicho se enfada cuando le dices que no es cierto y deja de hablarte unos días y se te hacen insoportables esos días, y sabiendo que no es verdad que te quieran, das el primer paso para volver a hablar y preguntas ¿vas a estar mucho tiempo sin hablarme? y responde, es que me molestas que pienses esos y preguntas ¿no piensas que hay algún motivo para que yo sienta que no es verdad que me quieres? y responde, no, no hay ningún motivo?

¿Cuantas veces te han dicho te quiero, has respondido que sabes que no es cierto, pero gracias, porque hoy es agradable escucharlo y quien te lo ha dicho se enfada cuando le dices que no es cierto y deja de hablarte unos días y se te hacen insoportables esos días, y sabiendo que no es verdad que te quieran, das el primer paso para volver a hablar y preguntas ¿vas a estar mucho tiempo sin hablarme? y responde, es que me molesta que pienses esos y preguntas ¿no piensas que hay algún motivo para que yo sienta que no es verdad que me quieres? y responde, no, no hay ningún motivo y sabes perfectamente que hay muchos motivos y la otra persona también?

¿Cuántas veces has seguido ahí, disponible todo el tiempo, dándote falsas esperanzas a ti misma porque ha dicho que te quiere y sabiendo que no es así, has pensado, quizás en algún momento te va a querer, te lo mereces, aunque en el día a día su comportamiento hacia ti dice todo lo contrario?

A mí algunas veces. Y no, no me quería porque esas personas sólo se querían a sí mismas o querían como las hacías sentir con tu entrega. Y no, no es cierto que quien bien te quiere te hará llorar. Y no, no es verdad eso de que si no duele no es amor. Probablemente yo no sepa que es el amor (cualquier clase de amor), sí sé lo que no lo es.

Decir te quiero es fácil, querer ya es otro nivel.


martes, 25 de octubre de 2016

No, no estoy enamorá


No estoy enamorada, ¿a qué viene esta afirmación? muy sencillo. En los últimos tiempos, hoy ha sido la última vez que me han dicho "te veo muy bien últimamente, de muy buen humor, muy guapa, seguro estás enamorada", a veces me dan ganas de responder "pues mira, tú tienes pareja, se supone que estás enamorado o enamorada y la mayor parte del tiempo estás de mal humor". No estoy enamorada y estarlo no es requisito indispensable para nada; no estarlo, tampoco. Y a veces estoy más guapa cuando estoy de mal humor (como aquello de Mae West "cuando soy buena, soy muy buena, cuando soy mala, soy mejor").

Y no seré yo quien reivindique algo que me parece una solemne estupidez, esa cosa de "estoy enamorada de mi familia, de mis amigos, de mi trabajo, de la vida", porque parece que es requisito indispensable estar enamorada para justificar una existencia. No. A mi familia y a mis amigos los quiero, el trabajo me gusta, unos días más y otros menos y la vida es la que nos toca, porque no elegimos el momento de nacer y tampoco el de vivir, si el como, así que lo que corresponde es vivir al día, a ser posible. Enamorarse es algo que tiene que ver con el ardor y la carne, quererse es otra forma de amor y tiene más que ver con la ternura y espíritu, pasión le puedes poner a ambos sentimientos, sin duda los deseos serán (son) diferentes.

Así que no, no estoy enamorada, hace mucho tiempo que no lo estoy, y no pasa nada. Después de mi ultima relación larga y durante un tiempo apenas vivía para saber si volvería a enamorarme, si alguien volvería a enamorarse de mí; casi todo lo que hacía y pensaba estaba encaminado a eso, no era consciente de la frustración que eso me generaba porque veía a mi alrededor a muchas personas en el mismo bucle y porque todas las conversaciones giraban en torno a eso, volver a tener pareja. En mi soledad siempre pensaba que en realidad echaba más de menos el sexo, el contacto con otro cuerpo, que el amor, y sentía que si lo decía en voz alta no se me iba a entender, porque aún se debate eso de el sexo con amor o sin amor. Aclaro, a mi el sexo me gusta con y sin amor. El tiempo ha ido pasando y con él el desasosiego de volver a tener pareja. He tenido amantes, he tenido sexo y ahora no tengo amantes, ni sexo, al menos en compañía.

Eso sí, enamoradiza soy mucho, pero no, no hay nadie que haga que mi estómago (el lugar donde yo siento las emociones) se revuelva, así que si no estar enamorada constituye un problema, debe ser de ellos, yo siempre estoy disponible a sentir.

Y va todo bien, o muy bien, y mal, o muy mal. Siendo honesta no me quejaré de la vida que tengo, primero porque es la he elegido, al menos la mayor parte de ella, porque no es una mala vida, porque he aprendido a disfrutar con lo que tengo, lo que voy logrando, lo que voy haciendo, he rebajado mis aspiraciones para no tener frustraciones innecesarias, he comprendido que no puedo salvar al mundo, sólo puedo estar a disposición de lo que considero mi mundo, donde caben muchos mundo (en homenaje al Sup Galeano, antes Marcos) y este es muy amplio. Tengo días buenos y días malos, también días normales, a veces creo que en estos es donde está el equilibrio, no hago muchos planes (salvo los que tienen que ver con billetes de avión, por razones obvias), como soy muy vaga, a veces me dejo llevar. Y sobre todo en la vida hay muchos placeres que nos van completando.

Creo que todos los días tengo el cincuenta por ciento de posibilidades de todo, de seguir trabajando, de quedarme en el paro, de seguir sana, de enfermarme, de reír, de llorar, de seguir viendo y de no, pero no pienso mucho en esto, porque hoy estamos y mañana no. Estar enamorada de un hombre y tener pareja suma, no estar y y no tener pareja, no resta.

Nadie lo piensa, pero quizás esa cosa tan extraña como es el estar guapa, de buen humor o muy bien de ánimos, tiene más que ver con tener la conciencia tranquila, con no estar siempre enfadada con el mundo sin razón, con no querer caer bien a toda la humanidad y que toda la humanidad te caiga bien a ti, no dar importancia a lo que no la tiene, saber hasta dónde puedes llegar, aceptar críticas y ejercerlas, no caer en el buenismo barato que siempre es un reducto de falsedad, ser leal a tu criterio, no creer esa burda mentira de nuestro siglo que consiste en que podrás conseguir todo lo que propongas, mandar a la mierda a quien corresponda, e ignorar a quien quieres odiar porque el odio te quita una energía que luego necesitas para hacer pilates y hacer lo que te va dando la gana, que con tener un novio, o también, que no son excluyentes.

Disfruto de lo que me gusta porque suele ser lo que elijo y elegir es fundamental para ser libre y la libertad es una forma de felicidad. Así que por favor, dejad de asociar el bienestar al amor carnal, porque es una apuesta irreal y excluyente y seguro que a los hombres ni se les plantea. Esto es lo que pienso hoy y si mañana cambio de opinión diré lo contrario y me sentiré humana y contradictoria y os lo contaré, si me echo un novio, también.

lunes, 17 de octubre de 2016

Hipoteca(s)


El pasado quince de octubre terminé de pagar la hipoteca de mi casa.

Hace más de veinte años y por razones personales que no vienen al caso decidí vivir en Huelva y dejar mi pueblo, Gibraleón; lo hice alquilando un piso enorme, desangelado y cuyo único atractivo residía que en el edificio de enfrente vivía una chica a la que su amante (por entonces un cargo público importante en la provincia) venía a visitar.Cuando cambiaron las circunstancias personales, aquel piso se hizo más enorme y menos necesario y me puse a la tarea de buscar otro.

Ese otro quería que fuera un poco más pequeño y además quería comprar, en ese momento estaba convencida que alquilar era tirar el dinero y me lancé a la búsqueda; la suerte quiso que en el edificio en el que vivía mi abuela los vecinos del bajo acababan de poner su piso a la venta. A mi siempre me ha gustado ese lugar, el único pero que encontraba al piso es que solo tiene dos habitaciones y yo siempre he querido tres; nos pusimos a negociar y enseguida llegamos a un acuerdo justo.

Tras el acuerdo llegó el peregrinar por las entidades bancarias; la primera, con la que yo trabajaba entonces fue un despropósito, ninguneo y negativas, la segunda posibilidades imposibles y la tercera llegó sola; un amigo trabajaba en ella y me contó que iban a lanzar una oferta que consistía en dar el cien por cien de la hipoteca solicitada sin pasar por el trámite de la tasación que era el que de verdad me daba miedo, siempre lo tasan en menos de lo que piden y toca hacer más números y piruetas.

Y así fue como me embarqué en una hipoteca de seis millones de pesetas ¡entonces era mucho dinero! y un viaje de veinte años para pagarla. Sola, sin aval de nadie, sin ayuda, sin trabajo fijo, me pareció un salto mortal sin red y pensaba que me haría vieja pagando la hipoteca. No me he hecho vieja pero me he hecho mayor. No ha sido un camino fácil; a los cuatro años de estar hipotecada me quedé sin empleo y esto duró un año, un tiempo difícil sin duda que afortunadamente superé. 

La casa se fue convirtiendo en un hogar, una vez finalizados los trámites de hipoteca y sus gastos me quedaba lo justo para comprar una cama, un sofá y un frigorífico, me instale en ella con los muebles que dejo la anterior inquilina y hasta unas cortinas y una televisión heredadas de mi madre, poco a poco y no sin esfuerzo he ido poniendo, quitando, cambiando cosas. La casa también ha envejecido y va siendo hora de hacerle unos arreglos, poco a poco, el dinero que iba destinado a la hipoteca será ahora para los retoques.

Ahora ya puedo decir que la casa es mía, antes nunca me he sentido propietaria, quizás ahora tampoco. Esa casa ha sido de mis novios, de mis amantes, aún lo es de mis hermanos, mis sobrinos y mis amigos; algunas de las razones por las que yo quería tener una casa eran estas, tener un lugar donde las personas que quiero pudieran venir y estar, también era muy importante tener un lugar para los libros y algunos discos, recuerdos de viajes, en definitiva donde tener una vida. Me produce especial satisfacción que siendo una casa unifamiliar quienes pasan por allí la ven un hogar con calor de hogar, que transmite paz, supongo que eso es mérito mío.

Hace dos años, y tras haber previsto un viaje a Jordania,  hice testamento; por alguna extraña razón pensaba que en cualquier momento los disparos que sobrevuelan los países de Oriente Medio podrán llegar hasta donde yo estaba y yo no quería que una persona que estaba circunstancialmente en mi entorno familiar se viera beneficiada del hecho de no tener las cosas en orden. El testamento no es el que yo siempre he querido hacer, confío en poder cambiarlo en algún momento.

A tenor de lo escuchado estos días cuando lo he contado, el haber llegado al final tiene algo de épico, o de suerte en la lotería, y parece que no es poco en estos tiempos. A veces fantaseo con vender el piso y con el dinero que gane con la venta, viajar y cuando deje de viajar volver  al pueblo, a la casa de mi madre, al hogar. Luego se me pasa y ahí estoy, entre la fantasía y la libertad.

Una cosa he aprendido, si volviera a nacer, jamás me compraría una casa. Debemos fomentar el alquiler justo de viviendas y descartar el sentido de la propiedad.

El pasado quince de octubre terminé de pagar la hipoteca de mi casa. Y el día uno de noviembre hará viente años que vivo en ella. Un poco orgullosa de mí si que estoy. Y un mucho feliz por haber llegado aquí, también.