jueves, 27 de noviembre de 2014

El festival

Un amigo que acaba de volver de Panamá al preguntarme como había ido el festival este año, me ha contado que durante la semana de su celebración ha visto como en todos los periódicos y otros medios de comunicación de ese país se hablaba, mucho y bien del festival de cine iberoamericano de Huelva, que este año estaba dedicado al cine de ese país. Y añadía “yo me he quedado sorprendido, parece que se habla más allí que aquí”

Pero no solo es esta anécdota de primera mano, amigas cubanas me escribieron diciendo “oye no te pierdas Bocacccerías habaneras ni Regreso a Ítaca”. Directoras de cine  que han estado en otras ediciones en Huelva le recomendaban a alguna amiga “no te pierdas González”, una película mexicana. Y hasta hubo una amiga argentina me dijo “tanto que te gusta la novela negra, debes ver Betibú, que está basada en una novela de Claudia Piñero”.

Porque eso es el festival, un abanico de películas de este y el otro lado del río; la diferencia es que allá es una fiesta y el lugar al que todos los cineastas quieren venir y acá es, pues es una pena. Basta durante esa semana echar un vistazo a la prensa Iberoamericana para saber cual es nuestro lugar, pero igual eso da una pereza inmensa.

Justo es decir que la selección de películas, tanto en la sesión oficial a concurso, como las sesiones paralelas, documentales y cortos ha sido bastante buena, como en los últimos años, no es fácil que todo lo que se proyecte en las salas sea digno, es algo que pasa en todos los festivales, personalmente he visto más cosas buenas que malas y eso siempre me produce satisfacción, no olvidemos que es la semana en que tenemos ocasión de conocer  el cine que se hace en Iberoamérica que es un hervidero de talento y trabajo.

Salvando esto, todo lo demás ha sido mucha desorganización, bastante frialdad, poco respeto por el espectador  y un error detrás de otros. Empezando por la proyección de las películas, cuya sesión a concurso estaba tan mal organizada con horarios tan raros que muchos periodistas y gran parte del jurado se han visto obligada a ver algunas de ellas en su casa para poder juzgarlas y ejercer su crítica. Todas las proyecciones oficiales han empezado con 10 o 15 minutos de retraso y no porque las presentaciones hayan sido largas (algunas ha rozado lo penoso) sino porque imprimir las entradas en un folio A4, sí, un folio, ha demorado mucho la entrada de espectadores en las salas. Por no hablar de entregas de premios que nadie esperaba antes del inicio de una película a concurso. De los premios Ciudad de Huelva, muy comprensible el de la argentina Soledad Villamil, que ha estado con películas en otras ediciones y es una muestra del muy buen cine de ese país. El de José Luis Garci, solo se explica por, en realidad no se explica por nada, hace años no hace cine, sus últimas películas han sido malas y olvidables y no tiene ninguna vinculación con el cine iberoamericano, por el que además siente un profundo desprecio que no oculta, quizás por desconocimiento.

Los premios La Luz han sido tan innecesarios que en algunas de las entregas no había más de 50 personas en la sala, salvo el de Mario Casas, claro está y aunque no lo entiendo, si se justifica por la repercusión, bien hecho está. Eso sí, el alcalde de Huelva, ha vuelto a colarse en todas las fotos, cosas de la víspera electoral.

Las galas  de apertura  y clausura no pudieron ser más aburridas, en concreto la de clausura fue un compendio de sosería, falta de guión y apatía por parte de los presentadores que no se justifica el dinero que cobraron por hacerla. Capítulo aparte merece el bochorno de que una cámara enfocará al director del festival felicitando a cada premiado antes de que subiera al escenario, viéndose reflejada su imagen en la pantalla grande situada en el escenario, algo insólito, eso no se ve en ningún festival sea grande o pequeño, y desde luego en este no lo había visto nunca, el protagonismo es de las películas y de quienes las hacen posible, esto solo se entiende en un total ego por parte de quien siendo el jefe debe estar siempre en segunda fila.

El festival ha cumplido este año 40 años, que se dice muy pronto, pero la celebración no ha estado a la altura del cumpleaños. Y bien que lo lamento. No se puede acusar de ellos a los miles de onubenses que han (hemos) acudido puntual a la cita como cada año, la responsabilidad recae en el patronato, que a pocos meses de la celebración de ese año, cesó al anterior director (sin una clara explicación) y nombró a uno nuevo, desconocedor de la ciudad, desconocedor de la importancia e idiosincrasia de este festival y que parece que ha venido aquí porque no tiene nada mejor que hacer. Y los patronos, a quienes se les llena la boca contando el dinero que ponen, deben saber que ese dinero no es suyo, es nuestro y no se debe jugar ni especular con él.

Tan feo ha sido todo, que en algunas redes sociales no se han publicado los premios oficiales del festival, el director ha desaparecido de la ciudad y nadie ha querido sacar pecho del evento, salvo los espectadores, una vez más.

Me cuentan que el director (que todavía es) quiere dedicar la próxima edición a México y a Inglaterra y desde este humilde rincón le digo, señor director México tiene una cinematografía tan amplia, antigua, versátil y poderosa que merece más de una edición y añado, Inglaterra es lo que más lejos está de Iberoamérica en toda Europa y ya tiene un estupendo festival de cine en Londres, evítenos esa vergüenza y póngase a trabajar por una celebración digna de la 41 edición, le va en el sueldo y se lo debe al cine que se hace en Iberoamérica  y a los onubenses.

Y esto es solo mi humilde opinión, seguramente equivocada y podría haberme callado, pero no me sentiría en paz, como decía mi amigo Ángel Romero en este artículo Mi verdad, esta es mi verdad, y quizás nadie la comparta, y cuando la suba a las redes tendrá pocas visitas, pero es lo que pienso, porque voy a cumplir 50 años y de los 40 que ha cumplido el festival, al menos 30 de ellos, el festival ha estado en mi vida y yo en las salas viendo sus películas y en la calle escuchando los acentos de quienes desde Portugal y Latinoamérica nos visitan y nos regalan su trabajo con la ilusión que los niños esperan los reyes magos.

Puede sonar pretencioso que yo titule este artículo el festival, porque festivales hay muchos, pero quienes me conocen y leen, saben perfectamente a que me refiero al Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, así, con mayúsculas. Y espero lo mejor de él, porque es lo mejor para Huelva y por ende, para todo lo que representa. El festival es un magnífico vehículo, si no el mejor, de promoción cultural,  turística y comercial para Huelva y quien no sepa verlo así, no trabaja para el presente y futuro de la ciudad y provincia. Tengo ideas, las ofrezco gratis.

Pd.; Y para que no me tachen de negativa, aqui en Adiós noviembre lo que escribí el año pasado .


viernes, 14 de noviembre de 2014

Cuestión de piel

Hace 20 años hice mi primer viaje a América Latina, concretamente a El Salvador,  y si que mi primer viaje al otro lado del río fuera a ese país suena raro, a mi también, porque era un país que no entraba en mis planes para nada; es cierto que lo conocía, sabía de su terrible historia, había recaudado fondos para el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), había asistido a charlas de sus representantes en Huelva, había sentido en el alma los asesinatos de monseñor Romero e Ignacio Ellacuría y me había roto el corazón el asesinato del poeta Roque Dalton, este a manos de sus propios camaradas del FMLN.

Y la razón de que fuera el primer país que visite es muy sencilla. Yo, que soy meticona por naturaleza,  había conocido a un periodista que trabajaba en la agencia Efe en Huelva, José Miguel Benítez se llama; Josemi había pasado muchos años en Centroamérica de voluntario y tratando de hacer de esa parte del mundo un lugar mejor, estando en Nicaragua conoció a una guerrillera salvadoreña, Ana, y se enamoraron, pasado un tiempo ella se exilió en Cuba y el regresó a España, tras los acuerdos de paz entre la guerrilla y el gobierno en el año 92 ambos regresaron a El Salvador, quería formar parte de la paz en ese país y formar una familia, cosa que hicieron y fue mi amistad con él la que me llevó a ese país.

Allí pude ver la violencia en las calles, la universidad centroamericana donde residen los jesuitas, visiten Morazán lugar donde se cometió una de las peores matanzas que se recuerda, visité la comunidad de Las Marías, donde guerrilleros y ex guerrilleros se afanaban en aprender a vivir juntos, pequeños y mayores.

También vi el volcán de San Salvador, una zona costera conocida como la Costa del Sol, pasee por pueblos cercanos a la capital y hasta una noche salí a bailar al son de un grupo de campesinos llamados Los Torogoces. Mención aparte merecen las pupusas, que son unas tortas de haría que tu puedes rellenar con lo que quieras, arroz, chicharrón, chorizo. Las pupusas son una razón más que suficiente para volver a ese país.
Luego he visitado México siete veces, Cuba tres veces, Argentina, Uruguay, Nicaragua, Costa Rica, algunos de estos viajes los he relatado aquí.  Y ¿Por qué México? Al otro lado del Río La vida en un vuelo La paz, la música, La Habana, los recuerdos

Por eso me llama mucho la atención como algunos prohombres de la comunicación en España, ante cualquier suceso terrible y doloroso que sucede en Latinoamérica, lo acompañan con la coletilla “esa región tan desconocida” como si eso fuera responsabilidad de ellos, sin asumir que nuestro desconocimiento está relacionado con nuestra ceguera y nuestra soberbia.

Hay quien me dice algunas veces que Latinoamérica me preocupa, me duele y me alegra más que otros lugares del planeta y es cierto, no me voy a disculpar por eso, ningún lugar ni sus circunstancias me es ajeno, pero no todos son mi lugar en el mundo y yo elijo cuales.Y siendo sincera, hasta algunos de esos países son más de mi que otros, por el poso que dejan dentro.

Cuando por circunstancias personales y la crisis económica no pude realizar mi viaje de cada año por esos rumbos, sentía que me faltaba el aire, he visitado otros lugares que me han encantado, pero desde hace tres años me falta un poco de aire y es el aire de aquellos rumbos, aire que espero volver a respirar en cualquier momento.Trabajar en una universidad a la que vienen muchos alumnos y muchas alumnas de aquellos lares, me hace no perder la distancia, ni el calor, ni el color, ni el sabor, pero quiero pisar esas calles nuevamente para aprender y seguir caminando. 

Latinoamérica, desde Tijuana a Tierra de fuego son nuestro hábitat natural, nuestros hermanos, nuestros espejos, abandonemos la ceguera y tendamos puentes, para esos no es necesario viajar, que también, hay libros, películas, música, pintura, arquitectura, colores y sabores. Y personas que van y vienen y que se quedan entre nosotros, pero no la vemos. Salgamos de la superficie, entremos  en la piel. Porque lo que te dice la piel, es lo real.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Con N de Noviembre

Es el primer día de otoño que me pongo las botas altas y las medias transparentes han dado paso a las medias opacas. Ya está más fresco y no hay marcha atrás, el verano parece haber concluido definitivamente, lo sé porque esa noche que va del domingo al lunes he sentido frío en la cama, aún no tengo manta, como si fuera un gesto de rebeldía.

He mirado mi armario y he observado que casi toda la ropa que tengo para el otoño- invierno parece de adolescente, faldas de vuelo cortas, maxifaldas con estampado de flores, un vestido vaquero muy barato que me sienta espectacular y rebecas de colores nada discretos. Como un desafío al clima; serás invierno, pero no me enterrarás en ropa.

Salgo a la calle y aunque temprano amanece pronto, y sé que eso no va a durar nada, en pocos días amanecerá casi a las 9 y caerá la noche poco después de las 6. Invierno lo llaman. Paso por una tienda que exhibe ropa para mujeres de mi edad y cuando he llegado a la estación de autobuses lo he olvidado.

Noviembre fresco, y lleno de días que por sí solo justifican su existencia. En noviembre Lucas cumple años; Lucas es uno  de mis sobrinos, pero no cualquiera, Lucas además es mi ahijado, cuando sus padres me pidieron que fuera su madrina les dije que no sabía si podría serlo porque hace años tengo presentada una declaración de apostasía en el obispado, ellos no pusieron objeción y el sacerdote que lo bautizó, amigo de la familia, tampoco. Lucas es el niño que yo quería que se llamara Marcos, dice unas frases geniales, es muy, muy cariñoso y desde pequeño yo le pregunto “¿quién es el niño más guapo del mundo?” y dice “yo” “¿y la más guapa?2 y dice “tú” y a mí eso siempre me arregla un mal día.

En noviembre también cumplen años mi hermana Marta, que es la madre de Martín (el último sobrino en llegar a la titidad) que  es una auténtica revolución. Y cumple años mi hermano Mané, que es el padre de Manuel, Pepe y Victoria, no necesito decir que esta es la niña de mis ojos, una miniyo que me tiene loca. También cumple años mi amiga Ché, que siempre, siempre está. Y mi amigo César, que no cumple años, cumple kilómetros.

Podríamos decir que noviembre se escribe con f de festival del cine iberoamericano. Este año cumple 40 años, es diez años más joven que yo, y a mí me gusta pensar que su salud es mejor que la mía, pero no estoy segura, en unos días veremos. El festival es lo que yo llamo la semana feliz (la mía) espero que este año la felicidad se vea correspondida, es lo que pasa en las historias de amor.

Noviembre es ese mes en el que se cumplen días de otro noviembre en el que un hombre que quieramo me dijo que había pensado en mi y en cuanto le gustaría hacerme el amor y el solo hecho de decirlo ya fue una caricia.

Y esto es lo que ha dado de sí intelectualmente mi día, unas pocas palabras ñoñas en mitad de la mierda que últimamente nos rodea.

sábado, 18 de octubre de 2014

Viaje al Sur de Portugal

Como se ha dicho en todas las presentaciones que este libro ha tenido en Vila Real, Ayamonte, Sevilla y Ceuta, el Viaje al Sur de Portugal está basado en la novela Viaje a Portugal de José Saramago, aunque este una vez me dijo que la mejor guía suya de Portugal es Levantado del Suelo.

Este pequeño gran libro es un lujo que nos llevará a conocer mejor a nuestros vecinos del sur de Portugal. De todos es sabido que estos dos países hemos vivido juntos pero de espaldas uno de otro, debe formar parte de nuestra idiosincrasia. Primero solo íbamos a comprar toallas y café, más tarde empezamos a cruzar la frontera para ir a comer bien y barato y por último descubrimos sus maravillosas playas y creímos que nos habíamos enamorado; pero no era así, el amor llega con el conocimiento y el roce y es lo que nos enseña este libro, a visitar lugares y conocer a sus lugareños, solo así de verdad sabremos quienes son, pueblos pequeños y no tan pequeños, con historias y vidas, que son las que hacen pueblo.

Este libro nos ayudará como guía a recorrer con nuevos ojos lugares que ya hemos visitado, mirar sus casas, sus calles y sus iglesias, porque sí, hay muchas iglesias en el libro, pero a los que somos ateos nos gusta el arte y las iglesias son parte del patrimonio de los pueblos, son museos donde no los hay. Y nos llevará a descubrir lugares que de tan pequeños y escondidos no podríamos imaginar que existan. Y nos ayudará a mirar a los ojos de nuestros vecinos y quizás un día seamos esa balsa de piedra que soñó Saramago.

Diego Mesa es amante de la obra de José Saramago, números testimonios lo certifican, es el guardián a este lado del río de su maravilloso legado, pero no es solo eso, es un incansable lector y con el tiempo será un gran escritor, porque tiene todo lo que se necesita para serlo, pasión por la vida y las letras.

Diego Mesa es un amante de Portugal que contagia ese amor, pocos pueden presumir como él de conocerla tanto y tan bien, de lo contrario no habría sido posible parir este viaje, que como todos los partos, no ha estado exento de dolor.


Diego Mesa, escritor y  persona es un amigo, porque solo los amigos hacen este tipo de regalo, y los regalos se disfrutan y se comparten. Buen viaje al sur de Portugal.

Parte del público asistente, a los lados hay más, gracias a todos y todas

Este es el libro, de la colección Los libros del Estraperlo, un nombre delicioso, editorial Crecida y solo cuesta seis euros
Pd.: Ha sido mi primera vez presentando un libro, y me puse muy nerviosa, algo que sorprendió a todos los asistentes, pero el público siempre impone y ahora sé que si hay una segunda vez, lo haré mejor.

martes, 14 de octubre de 2014

Una historia de amor (inesperada). Jordania y yo

El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración... El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje, (viaje a Portugal de José Saramago)
.
Durante 18 años de mi vida he viajado todos los veranos, a consecuencia de la crisis en los dos últimos años no pude hacer un viaje largo, pero este año era especial, este año voy a cumplir 50 años y decidí que me iba a regalar un viaje, para lo cual partí mis vacaciones en dos, una quincena en agosto y la otra en octubre.

Los primeros destinos en los que pensé fueron Grecia y Nueva York, este último quedó descartado enseguida por caro, Grecia estaba medio armado pero por alguna razón no terminaba de inspirarme confianza; y mientras miraba y miraba me topé con Jordania, un destino que jamás me había pasado por la mente y me lancé de cabeza a él.

Tengo que confesar que a priori no parecía un destino cómodo, está en medio de países en conflictos (Israel, Siria, Egipto, Irak, Líbano), había que hablar inglés perfectamente o árabe, iba a ir sola, todo parecían señales de que no era la mejor elección. La mayor parte de mi familia y amigos se entusiasmaron conmigo y dijeron que adelante, que lo merecía, también hubo quien me dijo que estaba loca, que donde iba sola, que ese país es peligroso y hasta quien buscó donde estaba Jordania y me dio una clase de geografía en un intento vano de que me lo pensara, pero ya estaba decidida, me confirmaron que el viaje se hacía porque había grupo  y, para entonces, una parte del viaje pagada.

La emocionante ciudad de Petra
Siendo sincera, un poco (bastante) de miedo si tenía, no sabía que me iba a econtrar al llegar allí, no sabía quienes formaban parte del grupo, me aterraba sentirme sola, que algunos de los conflictos de alrededor se reactivara más de la cuenta y no hubiera escapatoria, que los hoteles fueran malos y llenos de hombres de países árabes buscando plan (como había leído en algunos comentarios de las página de Trip Advisor) y que desmiento, que no estuviera bien visto una mujer viajando sola (bueno esto me daba un poco igual, aquí también sigue pareciendo raro que una mujer haga cosas solas y yo las hago, porque la elección es siempre hacerlas sola o no hacerlas y siempre elijo hacerlas), en fin, miedos todos muy humanos que incluyeron la dos noches previas al viaje sin dormir.

Todo eso casi desapareció el día de iniciar el viaje, la suerte estaba echada y no había marcha atrás. Viaje en tren a Madrid, en metro  hasta el aeropuerto (confusión incluida ya que la chica que e informó en Atocha me envío en cercanías hasta Chamartín, lo que pude solucionar volviendo sobre mis pasos hasta llegar al aeropuerto sin problemas).  

Facturé  y embarqué sin problemas y en un corto vuelo sin incidentes nos plantamos en Amman. Apenas nos habíamos bajado del avión, un guía responsable de la agencia nos esperaba para hacer los trámites de visado (que no tuvimos que pagar porque formamos un grupo de 5 y los grupos no pagan) y llevarnos hasta nuestro hotel. 

En el mismo aeropuerto me adoptaron una pareja de jubilados maravillosos, Isabel y Ángel, que además iban al mismo hotel que yo, también había una pareja joven de Málaga, Jesús y María, recuerdo que lo primero que pensé fue “esto es una señal para que me convierta” que también fueron muy amables, ellos iban a otro hotel. Finalmente nos juntamos un grupo grande en el bus y nos fueron dejando por distintos hoteles, hacía mucho calor en Amman. En el mismo bus no iban diciendo a qué horas nos recogerían el día siguiente para empezar las visitas, tocaba madrugar…pero sería lo habitual en todo el viaje.
Desierto de Wadi Rum

Petra
Tumbas reales
La conocida como Pequeña Petra















Cuando nos subimos en el bus para iniciar la ruta todos mis miedos había desparecido definitivamente, no nos conocíamos, pero yo (que era la única que viajaba sola) me sentí  muy acompañada; no habíamos dado los primeros pasos ya la mayoría me decían “cuando quieras unas fotos nos dices” y a partir de ahí todo fue compañía, calor, arropamiento, cariño. Ana, Berta, David, Pedro, Chelo, Ramsés, Gonzalo, Mari Carmen, José Manuel, Saleh (que así se llamaba nuestro maravilloso guía) y algunos y algunas más, hasta un increíble grupo de 50 que nos paseamos por ese país.

Recorrimos Amman, Jerash, Ajlun, Madaba, Monte Nebo y Shobak, Petra, Wadi Rum y Mar Muerto. Caminé entre piedras, hice equilibrios por las rocas, subí 826 escalones para llegar al Monasterio y salté sonriendo en casi todos los lugares donde era posible para definir mi alegría. He visto mujeres muy hermosas y hombres bellos, niños y niñas disfrutando de los días de descanso, también camellos y muchos corderos, hemos comido muchos y variados pasteles, todos formando parte de un paisaje increíble, podría decir que de película, pero esto no haría justicia a algunos lugares.

La verdad es que este viaje me ha quitado un buen puñado de prejuicios, sobre viajar sola, sobre no sentirme sola, sobre como no opinar ni crearte miedos innecesarios al no saber qué vas a encontrar. Lo poco que he conocido de Jordania me ha parecido maravilloso, no necesitas verter de manera especial, nadie te va a juzgar porque lleves manga o pantalón corto, nadie te va a juzgar ni mirar raro si llevas un poco de escote y si te pintas los labios, de hecho éramos nosotros quienes no dábamos crédito al ver a tantas mujeres vestidas de los pies a la cabeza en todos los lugares (incluidos el mar y las piscinas) los jordanos son amables y educados cuando les preguntan y los españoles les caemos bien. Los lugares turísticos y la ciudad de Amman parecen seguros, si no vas a lugares inadecuados (como en todos países) tampoco te acosan para venderte sus productos como en otros lugares, tiene una luz espectacular. Y un país tremendamente solidario, tiene más de dos millones de refugiados de los países de su entorno.

Ha sido una semana muy feliz, no recordaba desde cuando no me sentía así, pero a veces la felicidad está en lo simple, personas que convierten los lugares en inolvidables. Ha sido un viaje con mucha emoción. Lloré al llegar al Tesoro en Petra, lugar que merece por si solo el viaje. Y hasta me gané un premio por no saber mantener la boca cerrada!!

Pd.: Dedicado a un hombre que me animó a que hiciera un post sobre mi viaje, él sabe quién es.



Templo de Artemisa










Jerash, lo llaman la Pompeya jordana, pero como yo no conozco Pompeya, me pareció un lugar hermoso y muy buen cuidado.



Castillo de Shobak


La vida cotidiana en muchos lugares por los que pasamos.
Mar Muerto

 Un beduino es alguien a quien le sobra tiempo y le falta un reloj
Una de las siete colinas que rodean Amman
Templo de Hércules en la Ciudadela
Monte Nebo, a la izquierda el Mar Muerto, al frente Palestina
La modernidad de Aman

Café con cardamomo, te lo ofrecían a cada paso



Y esta es una de mis fotos favoritas del viaje. Estábamos en la Ciudadela y de pronto, junto al templo de Hércules oímos unas risas, eran unas chicas que reían, bailaban y posaban para sus teléfonos móviles, no parecían felices, estaban felices, como disfrutando de una libertad inesperada lejos de los corsés habituales de su entorno, les hicimos fotos y ellas nos las hicieron a nosotras. A Ana, Berta y a mi nos hicieron sonreír de felicidad también.



lunes, 29 de septiembre de 2014

Yousuff y Juan

“Atrapado en una cárcel llamada España”  Juan Murez Díaz

Yousuff es un chico senegalés que llegó a España en patera hace 8 años; llegó a Tenerife desde Mauritania tras salir de Senegal , anduvo por varios lugares del estado español hasta terminar recalando en Almería. Durante estos ocho años no consiguió regularizar su situación (podría haberlo hecho, la ley permite que quien reside más de 5 años sin papeles, puede solicitar el permiso de residencia) porque andaba de un lado para otro, porque otras veces le robaron, por desconocimiento, un cúmulo de circunstancia rayanas en lo desesperante, pero que nunca lo vencieron.

Hasta que un día mi amigo Juan se cruzó en su camino y conocimos su historia, la historia de un chico que sobrevivía cada día y que nunca le negaba una sonrisa a nadie. Yousuff, es un inmigrante que quería volver a su país, sin papeles, sin trabajo, comiendo lo que le daban, durmiendo en una casa que lo acogía y trabajando cuando podía. 

A Juan se le ocurrió la idea de usar las redes sociales para una causa justa y puso una foto de Yousuff y contó su deseo y parte de su historia, aquí: Yousuff. 

Como era de esperar mucha gente reaccinó muy bien, se recaudó dinero no solo desde aquí, sino de mucha gente que vive fuera de España para comprarle un pasaje, y hasta sobraba un poco para que se llevara a su casa y pudiera iniciar una nueva vida y todos pensamos que este hombre iba a ver realizado su sueño de volver a su casa en pocos días (estamos hablando del 24 de febrero). Hasta que nos topamos con la burocracia.

Para comprar el pasaje de regreso a su país tenía que renovar el pasaporte, para renovar el pasaporte necesitaba el dni senegalés pero lo había perdido entre tantas mudanzas, como no había ese documento, tuvo que pedir una partida de nacimiento a Senegal, para pedir la partida un miembro de su familia (padre o madre) tenía que desplazarse hasta Dakar y los dos son mayores, desde aquí era imposible hacer nada.

Mientras él ha ido trabajando en lo que ha ido surgiendo, sin vergüenza y como si su regreso no estuviera pendiente de un papel, un maldito papel. Siempre sonriendo dice Juan en las noticias que nos iba dando. Febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio.
Para mediados de agosto ya estaba el papel para renovar el pasaporte, ahora había que ir a Madrid a que se lo sellarán y poder tomar ese avión que lo devolviera a casa. Yousuff seguía con su vida y salvo Juan y Paca, los demás parecía que nos habíamos olvidado de él.

Hasta que el pasado 24 de septiembre llegó la tan esperada noticia, ya están todos los papeles en regla y Yousuff vuelve al lugar del que quizás nunca debió salir. En estos 7 meses que han transcurrido desde que lo conocimos se ha muerto su madre, si la burocracia (aquí y allá) no lo hubiera impedido él habría podido verla antes de morir y ella a él, pero la burocracia no entiende de sentimientos, después de 7 años consigue trabajar el último mes….se va sin rencor, paciente como es él, así es la vida dice siempre...(me cuenta Juan). Llegó hasta nosotros con ilusión, pasado el tiempo cayó en la desesperanza y ahora se va con alegría. Estoy segura que su familia gana con su vuelta, pero nosotros perdemos con su ida, no toda la gente va regalando sonrisas en este mundo cuando se habita en la adversidad. Quiere estar en su casa el 4 de octubre para la fiesta del cordero y no ha querido grabar un vídeo de agradecimiento porque le da vergüenza, eso sí, ha dejado la dirección de su casa en Senegal por si lo quereos visitar ¿se puede ser más grande?

Esta la historia de Yousuff, de los miles que como él hay en este país convertido a veces en una ratonera en la que es difícil entrar y mucho más salir. Y también es la historia de Juan y de los miles que como él hay en este país dispuesto siempre a ayudar y a pelear por lo que creen justo. Es nuestra historia aunque no la cuenten los libros.
  
Yousuff en febrero
Juan y Yousuff ahora en estos días

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El no como bandera


La pasada semana cuando llegué a la oficina del campus donde trabajo y abrí mi correo corporativo me encontré con el de una alumna becada por la universidad con una ayuda de matrícula y de alojamiento y manutención a la que la embajada de España en Ecuador le habían denegado la visa de estudiante por ser pobre. Sí, ya sé que esto es una libre interpretación mía, pero estoy segura que vosotros pensaréis lo mismo cuando leáis el motivo de tal negativa.

No es la primera vez que sucede, y me temo que desafortunadamente no será la última; además, esto va por moda, ahora le toca a Ecuador, pero anteriormente las negativas por sistema eran para Colombia y sobre todo Perú, son varios las personas de nacionalidad peruana que se han quedado sin poder disfrutar de las becas otorgadas  por la negativa de la embajada de España en Lima, y cuando mirabas las fotos de esas personas podías comprobar que la razón de negarles la visa era su aspecto  indígena, estudiado, pero indígena.
Recuerdo la negativa a una alumna colombiana con el motivo, al igual que en este  caso, de no disponer de medios económicos y citaba la cantidad de ¡¡¡3.500 euros!!! Sí, asombroso; recuerdo que la chica llamó por teléfono para contarlo y le respondí “pero si ni siquiera yo tengo esa cantidad ahorrada, la mayoría de la gente de este país no la tiene” y ella, se echó a reír, lo que me produjo una inmensa ternura, porque era consciente de que ella estaba sufriendo ante la negativa.
Todas estas negativas se producen después de haber presentado, los solicitantes, todos los documentos exigidos  y  desde la universidad,  enviado solicitud e información de personas, beca e institución, por correo electrónico, postal y por fax. Luego, tras la negativa, vuelves a enviar los documentos y educadamente solicitas que por favor reconsideren la negativa, que en la mayoría de los casos suele resolver dando la visa, como en este caso.
También os puedo contar de una alumna de nacionalidad argentina que fue hasta el consulado de España en su ciudad a pedir visa porque quería estar cubierta legalmente y allí le dijeron que los ciudadanos argentinos no necesitan visa, y que como no iba a estar más de 3 meses no tendría ningún problema y así se dispuso ella a volar, cuando llegó al aeropuerto de Barajas y al no traer visa de estudio, la retuvieron durante 24 horas en tierra de nadie y la deportaron, de nada sirvieron los documentos que llevaba y la confesión de que le habían negado la visa. Aquí ella narra lo sucedido Historia de Gilda Analía. La deportaron, perdió la beca, el dinero del pasaje y las ganas de volver alguna vez a este país.
En fin, historias para no dormir, ellos y ellas que ven como un sueño se esfuma y los negadores, a quien la conciencia no les debería dejar vivir en paz.
Lo que me inquieta es saber de primera mano que hay instituciones públicas que representan a este país en el exterior que juegan a su antojo con los derechos de las personas, y alguien podrá decirme que esas personas no tienen derechos en este país, pero se olvidan de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que consagran los derechos humanos en todo el mundo.
Y sobre todo, me pregunto, me sigo preguntando ¿Quiénes somos nosotros para cerrarles las puertas a nadie? mucho menos  a ciudadanos de países que no ha mucho tiempo, apenas el siglo pasado nos abrieron las puertas de par en par; es más, en este siglo nos las siguen  abriendo, lo sé porque muchos de mis alumnos, gracias a que han hecho amigos durante sus estancias entre nosotros, han emigrado y encontrado no solo trabajo, sino calor humano para sobrellevar la dureza del exilio, calor y educación que falta a muchos funcionarios.
Durante 18 años seguidos he estado viajando a Latinoamérica y solo he necesitado visa para entrar en Cuba y la he obtenido sin problemas, en el resto de países que he visitado (México, Nicaragüa, Costa Rica, El Salvador, Argentina y Uruguay) jamás he necesitado permiso para entrar, me han sellado el pasaporte sin problemas y hasta en la bienvenida había un  agradecimiento por visitar su país.

La mayoría de las personas de Latinoamérica que vienen a estudiar a La Rábida se sienten orgullosos de sus países, lamento no poder decir lo mismo.