martes, 26 de marzo de 2019

Nada cambia


A veces cambia todo y no cambia nada; en este país, en los últimos meses, hemos cambiado de gobierno y algunas cosas han cambiado y otras siguen igual, o sea mal.

No es la primera vez que me asomo por aquí a narrar las vicisitudes de las personas que quieren venir a estudiar a España, eso no quiere decir que no sucedan, suceden. De hecho, para este curso académico puedo contar hasta tres personas con serios problemas y posiblemente una cuarta.

La primera es una chica marroquí, debía haber estado aquí el mes de noviembre, sin embargo llegó apenas a mediados de febrero; ella es una mujer joven, licenciada universitaria con unas calificaciones magníficas, independiente, con sus propios medios de vida y hasta que se le concedió la visa tuvo que acudir al consulado muchas veces, la primera y un par de meses antes que se inicie el máster a presentar la solicitud de visa, a llevar el seguro médico y las comunicaciones que les enviamos para demostrar que está matriculada en uno de nuestros programas académicos, a llevar un extracto de su cuenta bancaria, a llevar una traducción de su título y calificaciones, a llevar una constancia de que puede mantenerse por sus propios medios, a llevar una nota legal en la que dice que su padre se hace cargo del negocio en ausencia de ella y la última para recoger la visa; incluso le pidieron una copia del billete de avión (que tiene que ser ida y vuelta) y que ella no tenía porque no se compra un billete si no sabes si te van a dar la visa. 

Siete veces, siete, que hubieran debido ser como muchas tres, que ha sido más fácil porque en su ciudad hay consulado español. Afortunadamente pudo seguir el máster de manera virtual, pero esto no justifica en absoluto la demora en incorporarse al mismo, la demora es responsabilidad del consulado, al que por cierto tuvimos que dirigirnos varias veces como institución para poder acelerar los trámites. 

El segundo es un chico cubano, también debía haber estado aquí durante el mes de noviembre, inició sus trámites allá por el mes de septiembre; España sólo tiene un consulado en Cuba, si vives en un lugar que no sea la capital este trámite se convierte en un calvario (ya sabemos cómo son las comunicaciones en la isla, todo es difícil en la isla). En este caso las visitas al consulado han sido también varias, a presentar la solicitud con toda la documentación solicitada, a recibir un no por respuesta porque (al parecer) la comunicación de la universidad no es clara, a presentar una nueva comunicación de la universidad, a presentar ¡un certificado de antecedentes penales! que es legal, pero no habitual pedir para la concesión de visa y a, finalmente, recoger la visa. 

Cinco veces, cinco, que han debido ser como muchas dos, cientos de kilómetros, preguntas sin respuestas, la dificultad de seguir un programa de manera virtual desde Cuba, donde a veces las comunicaciones son imposibles. También escribimos varias veces a la embajada, el chico ha llegado esta semana después de cinco meses de gestiones.

La tercera es una chica dominicana que tiene que estar aquí a finales del mes de mayo, ella no vive en la capital, donde está el único consulado de España en la República Dominicana, ha presentado toda la documentación, ha explicado que sólo necesita una estancia de dos meses, que ella va a regresar para hacer las prácticas en su país y porque no quiere dejar más tiempo a sus hijos. La respuesta ha sido negativa, según el consulado la documentación enviada por la universidad no es fiable ¿? y no puede establecer que quiera volver (al parecer para el consulado unos hijos no son importantes), ha presentado un recurso, nos hemos vuelto a dirigir a la embajada. Por cierto nuestro Rector acaba de estar en Santo Domingo en la Asamblea General de la AUIP en República Dominicana.



Ella también confía en Dios, lo sé porque ayer le escribí informándola de las gestiones y para agradecérmelo deseó que Dios me diera y feliz resto del día, yo no soy creyente, pero siempre pienso que todas las ayudas son buenas; le comenté que ojalá todo salga bien, que yo apenas había estado en su país hace unos días, porque ha que reconfortar a las personas cuando acuden a una, y que el recibimiento había sido exquisito, que ojalá sepamos corresponder, ella se despidió ofreciéndome su casa. La generosidad no conoce fronteras, las fronteras las ponen siempre otros.

La documentación que hay que presentar para solicitar una visa es muy clara, muy clara, muchas de las cosas que están pidiendo no son requisitos que consten, no es requisito que tu lugar de trabajo haga una constancia indicando que te dan el permiso, no es requisito el número de cuenta bancaria donde te harán el ingreso de la nómina durante el permiso (puede que sea una licencia sin sueldo), ni la constancia salarial, ni los avales para cuando solicitaron la beca. A veces tengo la impresión que somos atracadores y me parece inmoral. Es difícil sentirse parte de un país que hace estas prácticas.

¿Qué tienen en común estos tres países? Los tres tienen una historia común, de fuertes lazos, de influencias de ida y vuelta con España. Los tres han sido visitados por el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, en su corto mandato, en los tres ha sido recibido con los máximos honores, con agradecimiento y calor. Con los tres se han firmado acuerdos económicos, sociales, migratorios, de cooperación, culturales. Al parecer no sirven de mucho, salvo los económicos, para el capital nunca hay fronteras, siempre puede pasar hasta el fondo.

Hay un problema enquistado desde hace años en la diplomacia española, no hay una unidad de criterio en cuanto a las políticas de concesión de visados en consulados y embajadas, cada una actúa a su bola, la mayoría del funcionariado es amable, pero siempre, siempre hay alguien que se siente superior, que juzga por la apariencia, que obtiene un perverso placer en la humillación y en causar desasosiego. Es increíble que España no cuide las relaciones con los países con los que tenemos fuertes lazos históricos, con sus errores y sus aciertos.

Y ahora me permito un pensamiento muy íntimo ¿qué carajo lleva a pensar a consulados y embajadas que todas las personas que llegan a este país se quieren quedar? No es este nuestro el mejor país para quedarse desde hace unos años, ni siquiera lo es para que vuelvan todas aquellas personas que se han visto obligadas a emigrar por la crisis. Qué memoria más corta para agradecer a quienes abren las puertas cuando queremos ir.

A mí todo esto me resulta doloroso, soy quien trata directamente con alumnos y alumnas todo este trámite y vivo día a día el sufrimiento que esto les causa, y me pesa, me pesa porque yo he visitado esos tres países, Cuba y Marruecos más de una vez siendo siempre muy bien recibida, de República Dominicana apenas acabo de regresar y aún me emociono al recordar el recibimiento, el trato y la atención.

Si tuviéramos empatía, tan escasa en la política en estos tiempos, seríamos capaz de medir el desgaste emocional y de tiempo, el sufrimiento, la angustia que causan todas estas idas y venidas, la mayoría innecesarias; si fuéramos honestos nos daríamos cuenta que hay un serio problema de racismo institucional en algunas de nuestras representaciones diplomáticas en el exterior e interior; si viéramos que estas citas que damos son personas que tienen nombres y apellidos y no son sólo un número en la fila, si de verdad pasáramos con todos los países con los que tenemos vínculos de los dichos a los hechos, seríamos un mejor país.

Hoy me he desayunado con esta noticia  España deniega el visado para viajar al Festival de Málaga al protagonista de una película premiada, el protagonista es haitiano, qué decir. No me sorprende, algunas alumnas mías, Wideline, han tenido muchos problemas por ser haitianas, por suerte, pudieron venir.

Pd.: no es la primera vez que escribo de esto, lo hice aquí A medias, aquí A ver, aquí Pedagogía de la bruta, aquí La política y la realidad, aquí El no como bandera

lunes, 4 de marzo de 2019

Razones para hacer huelga el 8M


"La empatía es la más radical de todas las emociones" Gloria Steimen

Que rápido pasa el tiempo algunas veces, se va a cumplir un año del primer 8M en que las mujeres en España hicimos huelga general, paramos el país y demostramos que sin nosotras el mundo se para (lo conté aquí: Los días después).

                                                         

Un año después, estamos a las puertas de otra convocatoria y con, aún, más razones que hace un año y más poderosas, estas son algunas de las mías.

Porque en lo que de dos mil diecinueve, apenas marzo, diez mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas, Rebeca, Leonor, Romina, Rosa, Kelly, Rosa, Daría, Sheila y dos de las que se desconoce el nombre; hay tres niños más huérfanos. Sólo en España, las cifras mundiales son de terror.

Porque en Andalucía ahora tenemos un gobierno de derechas, apoyado por la ultra derecha que ha declarado la guerra a las mujeres y a sus derechos conquistados. Y no solo, además ha solicitado en el parlamento andaluz que se le faciliten los nombres de todas las personas que trabajan con víctimas de violencia de género, poniendo en cuestión además las leyes que nos protegen de esta.

Porque tenemos un candidato a presidente del gobierno que llama a la violencia de género mal comportamiento y además nos quiere enseñar a las mujeres lo que llevamos dentro cuando estamos embarazadas, algo que no sabemos (nunca nos embarazamos) y parece que él sí y perfectamente.

Porque hay una organización que aspira a todo en política y que está comparando a las feministas con los nazis, lo que revela no sólo ya un profundo desconocimiento del feminismo, sino también del nazismo ignorando tanto dolor y muerte.

Porque para explicarnos la importancia del 8M los diarios de mayor tirada en este país nos han mostrado el pasado fin de semana a un sin fin de hombres, algunos de ellos cuyos hechos han demostrado su machismo y falta de apoyo a la igualdad real, diciendo que nos apoyan y a otros diciendo que igual los avances van muy rápidos y que igual mejor más despacio, que no hay prisa; también algunos que nos han explicado cosas, cosas que como mujeres no podemos entender solas.

Porque a partir del mes de noviembre en Europa las mujeres trabajamos gratis, mientras los hombres van a percibir todo el salario íntegro, aquí los datos del pasado año: igualdad salarial; y no solo en trabajos fuera de casa, tampoco en el hogar hay descanso.

Porque otra vez se nos quiere negar a la mujer el derecho al aborto en España y miles de mujeres en el mundo siguen muriendo por abortos ilegales.. Porque todavía hay quien dice que si te han violado y acosado sexualmente es que has ido provocando, o estabas borracha o te insinuaste, como si algunas de estas razones justificaran una violación. 

Porque todavía hay hombres, y desafortunadamente algunas mujeres, que piensan y dicen que una mujer que habla y expone claramente su sexualidad y sus deseos sexuales es una mala mujer, y a mí siempre me dan ganas de decir ¡a mucha honra!

Porque los casos de violencia de género, con víctimas o no, siguen saliendo en las páginas de sociedad en los diarios y no en las de política; porque los casos de acoso sexual salen en las revistas de moda y no en las de política. Y eso es porque no consideran la violencia de género, el acoso, los asesinatos sobre las mujeres como un tema prioritario y lo es y la prevención es política, la educación es política, las ayudas son políticas. Lo personal es político y para todo esto están los presupuestos generales de los gobiernos y los gobiernos están para hacer política y mejorar la vida la ciudadanía.

Porque estoy harta de que se convoquen eventos en los que no participen mujeres, como si no formáramos parte de la sociedad; en los últimos días lo he visto en una convocatoria de una manifestación importante para Huelva, en la presentación de los distintos carteles de la semana santa, en una mesa redonda sobre la mujer y el flamenco. Somos la mitad de la población.

Porque estoy harta de que haya hombres que me pregunten si no tenemos ya bastante igualdad, bastante ¿de qué?  Porque estoy harta que a veces me digan, para ser feminista y de izquierda bien te gusta lucir tu cuerpo ¿y qué? mi cuerpo es mío y con el hago lo quiero, se llama libertad.

Decía Eduardo Galeano "el machismo es el miedo del hombre a la mujer sin miedo"; en cambio el feminismo es un movimiento que busca conseguir la igualdad de derechos y deberes entre hombres y mujeres, no me parece difícil de entender. Sé que estamos en el buen camino, la mejor prueba de ello es la reacción tan virulenta de rechazo de parte de algunos hombres que andan diciendo que los odiamos, y no es cierto. 

Yo voy a hacer huelga, porque hay muchas mujeres que queriendo hacerla no van a poder por las presiones, porque no me perdonaría a mí misma no hacerle una huelga a un gobierno de derechas que quiere recortar mis derechos, que son los de todas, por mi sobrina, por las hijas de mis amigas, porque quiero dejarles un mundo mejor, y en ese mundo mejor cabemos todas y todos, también mis sobrinos y los hijos de mis amigas y mis amigos.

En esta semana, que han dado en llamar de la mujer, como si el resto del año no existiéramos, hay que hacer pedagogía, hay que tener paciencia y sobre todo hay que sembrar empatía, cuántos más hombres feministas tengamos a nuestro lado, más corto será el camino. Y yo los quiero a mi lado. El 8M y todos los días del año. En las calles nos vemos. Es primavera y es nuestra.

                                                     

miércoles, 13 de febrero de 2019

Una carta de amor al Festival de Cine Global Dominicano


Aún no había finalizado la última edición del Festival de Huelva Cine Iberoamericano cuando había llegado a mi correo una invitación formal a ser jurado de la Selección Oficial de la Competencia de Opera Prima Ficción en el Festival de Cine Global Dominicano. Al empezar a leerla sentí tanto vértigo que paré y miré a mi alrededor para ver si tenía que dársela a alguien; me levanté de la cama, fui al mercado y luego al médico, en la sala de espera retomé la lectura y cuando terminé, el vértigo seguía ahí, intenso, tanto que la médico me dio una nueva cita para el mes de marzo y no fui capaz de articular una protesta por la demora.

De camino a la lectura del palmarés me escribió mi amiga Begoña para felicitarme y decirme que no le había contado nada (en realidad no había tenido tiempo), le dije que no lo creía y que nos veríamos en unos minutos, ella se había enterado por Fermín Cabanillas, la otra persona de Huelva invitada a ser jurado.

En poco rato, Omar de la Cruz (a quien respeto, admiro, quiero y tanto tengo que agradecer) me confirmó la invitación. Colapsé. Salvo Begoña y otra amiga, Che,  Manauel H. Martín, director del festival de Huelva, a quien se lo conté por mi sentido de la lealtad, nadie más supo durante días, temerosa yo que el hechizo se rompiera y la invitación desapareciera. Confieso que en algún momento de ese día me emocioné. En ninguna circunstancia dudaba que la invitación fuera real, dudaba de mí, no sabía por qué yo, creo que aún no lo sé, pero ya no tiene vuelta atrás. Un día, un diario local, lo publicó como noticia y entonces empezaron las preguntas por WhatsApp, confirmé su existencia y expliqué que me seguía pareciendo una cosa tan bonita, como increíble y volvía al "por qué yo".

La vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, pasaban los días y nada sucedía con respecto a comunicación con el festival y yo borré la invitación de mi mente, segura como estaba que se habían dado cuenta que yo no era la persona idónea.

Hasta que un día de diciembre empiezo a recibir correos para cumplimentar datos y volvió el vértigo, los nervios, la alegría, la emoción, la satisfacción y las dudas, por supuesto. Ya lo podía contar. Hice los trámites que me pidieron, hablé con mi jefe para pedir el permiso (esto era importante) me lo concedió y guardé el secreto durante unos días como en una celebración íntima; en la comida previa a las fiestas navideñas con mis amigos les conté que sí, que me iba y en la comida familiar del 1 de enero se lo conté a mi familia (mi madre es presa del pánico cada vez que vuelo). Las reacciones de todas las personas que me quieren parecían confirmar el acierto del festival de cine global al invitarme.

Y en lo más crudo del crudo invierno (figurado y literal) llegó el día de volar, qué alegría, aún sabiendo que apenas aterrizara iba a subirme a un escenario, ante decenas de personas que no conocía y hablarles en nombre de mis compañeros y compañeras de los distintos jurados. Tras un vuelo largo, una larga fila para pasar migración y casi dos horas de atasco, me subí a unos tacones de vértigo (que justificaban el mío) y directa a la fiesta del cine.


Porque eso es un festival, una fiesta para disfrutar de historias con distintos acentos en los que reconocernos, encontrarnos con personas que llenan las salas con el mismo interés que nosotros, una fiesta para lucir una credencial orgullosa como si fuera una medalla, una fiesta de una semana feliz llenando de cultura el ruido que a veces es inútil y ensordecedor. No se me ocurre mejor acción para tender puentes y derribar muros que esta apuesta cinematográfica.

Como ya dije en mi intervención, un festival de cine es una puerta abierta al mundo, una apuesta por la cultura, la educación, el empleo, el turismo y el Festival de Cine Global Dominicano cumple con creces esa tarea. De su potencial da buena medida la presencia de una estrella de Hollywood como Vin Diesel y un director del calibre de John Singleton (que a mí me hizo muy feliz).





Repasando la historia de este festival es impresionante lo que han hecho en tan solo 12 ediciones, habiéndolo visto y vivido durante una semana, sigue siendo impresionante pero no sorprendente. Desde la primera hasta la última persona que trabaja y/o colabora voluntariamente en el evento, la dedicación y el desempeño es enorme, sin descanso. Conviene destacar el empeño del presidente Leonel Fernández, un caso insólito en un político, de llevar a cabo tamaña apuesta cultural, no es algo que abunde hoy en día entre la clase política. Qué bueno que a un dirigente le guste el cine y que además quiera compartir ese amor por el séptimo arte con un país entero, ya quisiera yo algo así en mi país.

Y de él, para abajo, un capitán llamado Omar de la Cruz, multiplicado en todas partes, en todos los frentes, en todas las responsabilidades, en todos los afectos y un tipo con un gusto cinéfilo que es un genial compartir y sobre el que es un placer conversar.

Durante una semana cálida por dentro y fuera, el festival ha sido un torbellino de actividades, presentaciones de libros,  mesas redondas, conferencias, talleres para hablar de sexismo, de justicia social, del aceite de oliva, de nuevas plataformas, del trabajo de escribir un guion, de montar una película, de ser agente de actores, de mujeres en el cine, de distribuir películas, de dirigir películas, sesiones de Actors Studio con Jesse Terrero. Ha habido encuentros entre directores, productores, agentes, escritores, actores de los que saldrán historias que veremos en los próximos meses. El cine no es solo un arte, es una industria que genera empleo, consumo y por lo tanto riqueza, en Santo Domingo parecen tenerlo muy claro, ojalá cunda el ejemplo.


Durante una semana hemos visto las doce películas a concurso en la Competencia de Opera Prima, cinco documentales en Competencia en Opera Prima Documental y once cortos en el Concurso Corto Global, siendo difícil la elección de cada uno de los distintos jurados.

Durante una semana se han proyectado películas en distintas sesiones como País de honor, que este año en el festival ha sido Corea, Una parada documental, Miradas hispanas, Una muestra de cine y moda, Miradas del Caribe, Muestra gastronómica, Presentación especial, Pulso global y Soy dominicano. Una oferta cinematográfica que no palidece otros festivales más consolidados, más bien al contrario; una oferta que en lo personal me ha permitido disfrutar de títulos que no había podido ver en la ciudad en la que vivo porque no llegaron a sus salas. Una oferta excepcional e inabarcable que afortunadamente consigue hacer un mundo donde caben muchos mundos, para toda clase de público, para toda clase de inquietudes, para toda clase de gusto e interés. Una auténtica fiesta para los ojos, los sentidos y el saber. Ojalá haber tenido más tiempo.



Mención especial merece el amor de los dominicanos por su cine, hasta cinco veces se tuvo que proyectar la película Colours ante la alta demanda para ser vista, igual suerte corrió en la clausura Miriam Miente, quedándose el aforo realmente pequeño. Y no solo, cuando en la gala de clausura se anunció que el país invitado a la próxima edición sería España, la ovación fue atronadora, pudiendo una sentir una pizca de orgullo y mucha emoción.

Un festival de tal magnitud no está exento de caos, pero el caos, decía José Saramago, es un orden por descifrar y en ese orden por descifrar es donde sus responsables admiten todo tipo de sugerencias para mejorar de cara a la siguiente edición; la celebración de un festival no es más que la culminación del trabajo de todo un año, el momento en el que ya se respira porque la suerte está echada y la criatura camina sola.

En lo personal no estoy segura de ser imparcial con respecto a mi experiencia, realmente no quiero serlo, me parece el Festival de Cine Global Dominicano un festival por el que apostar, al que defender, al que agradecer y al que llevar en el corazón. Del que sentirse orgullosa de haber sido parte.

Yo he sido muchos años jurado en algunos de los premios paralelos que se otorgan en el Festival de Huelva y siempre he intentado serlo con honestidad y respeto a los creadores; la experiencia de ser parte de un jurado oficial, con Desiree Reyes, Alfonso Quiñones, Carlos Gómez Iniesta y Fermín Cabanillas, compañeros tan calificados y cualificados para la tarea exigía una alta dosis de responsabilidad. No es fácil juzgar con respeto, con rigor, afortunadamente fuimos un equipo como jurado, con sintonía y complicidad, esperamos haber acertado y deseamos que a todas las películas a concurso les vaya muy bien y tengan un largo recorrido en salas. En la gala de apertura prometimos ver, juzgar y disfrutar y creo que cumplimos.



Antes de empezar yo tenía la sensación de que este festival iba a ser una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, ahora tengo la certeza de que es así. La calurosa, en todos los sentidos, acogida en el aeropuerto por parte de los voluntarios, las atenciones a la llegada a la gala, las salidas al cine a ver la películas, las visitas a las oficinas de trabajo y prensa han sido de una calidad humana excepcional, siempre ha habido un abrazo, un halago, un café; Taína, Erika, Gabiana, Adriana, Aurora, Delia, Aurora, Rosa, Johny son solo algunos de sus nombres, ojalá me acordara del de todos y todas, porque, señoras y señores, sí, el Festival de Cine Global también es un espacio donde las mujeres son mayoría.



Los reencuentros con quienes ya habían estado en el Festival de Huelva, Celia Rico, directora del Viaje al cuarto de una madre, Oriol Estrada, Natalia Cabral y la pequeña Lya, directores de Miriam miente, Rafael Martínez Moreno y Manuel Álvarez, director y protagonista de El Piedra, llenos de abrazos, risas y recuerdos. Qué orgullo que quienes han pasado por nuestra ciudad estén deseando volver y quienes no han estado, tengan muchas ganas de venir. No se me ocurre nada mejor que la cultura para tender puentes en tiempos de muros.

Los encuentros derivados en complicidad, risas compartidas y deseos de futuros reencuentros con Rubén, Linda, Ximena, Kaliah, Gonzalo, Antonio, personas todas ligadas al mundo del cine y que contagian la pasión por él y por la vida. Gracias por todos los buenos momentos.

Mención especial para Desiree y Martín, su esposo. Una noche nos invitaron a cenar en su casa, una cena espectacular cocinada por Martín y acompañada de buen vino, buenos postres y muy buena compañía. Nos dieron calor de hogar y nos hicieron muy felices.

Una de las palabras más bonitas en castellano y, a veces, más difícil de decir es gracias. Gracias al Festival de Cine Global Dominicano, por existir, por ser, por apostar a la cultura, por todo y por tanto. Y una de las palabras que más me gusta decir es felicidades. Felicidades al Festival del Cine Global Dominicano. Os deseo todos los años del mundo para esta fiesta.

He sido muy feliz en él y he querido escribir una carta de amor al festival. Y bailar.

Pd.: En esta página del Festival de Cine Global Dominicano está toda la información y podréis observar que me he quedado corta en el relato.





lunes, 11 de febrero de 2019

Memoria de ti

Sé que coincidimos en el escenario, pero yo no recuerdo casi nada de ese momento, salvo el vértigo.

Creo haberte visto pululando por la planta dos.

Fue el sábado, en el que al compartir espacio, sonreíste y todo se iluminó; sí, sonreías para las fotos y yo no recordaba haber visto una sonrisa tan esplendida hace mucho tiempo, te lo dije, es más, me acerqué y te dije, a una persona que le llega la sonrisa a los ojos, es una persona de fiar, me diste tu tarjeta y la guardé en el bolso, por alguna razón, más tarde la rescaté y la guarde en la funda de mi teléfono, ahí sigue.

Ese mismo día, en la noche, nos cruzamos en el cine y dijiste, usted me está persiguiendo y me parece bien, yo respondí, no, pero podría, luego te dije que estaba esperando a un compañero para entrar el cine y sonreí.

El domingo, sintiéndome presa de una torpeza infinita, bajé a la planta dos a pedir ayuda tecnológica y ahí estabas tú, yo llevaba una camiseta ajustada y con escote y me miraste de esa manera, no solucionamos el problema y conseguí salir ilesa de esa mirada; más tarde, solucionado el problema, te di las gracias y te dije que iba al cine, dan Cold War, respondiste; esa es la que tenía intención de ver.

El martes, estábamos en el almuerzo con varias personas y apareciste, creo que con tu hermano, parecías serio y preocupado, se escuchaban nuestras conversaciones y creo recordar que en algún momento cruzamos miradas; más tarde te sentaste a mi lado, apenas quedábamos tres o cuatro personas, hablamos de varias cosas, te he empezado a seguir, dijiste, yo he empezado antes, dije yo  y fuimos a tomar un café, quedamos en ir a cenar chicharrón.

Fuimos a cenar, querías hacer una historia con mi abanico y no fue, las meigas, nunca hay que minusvalorar el poder de las meigas; cenamos, reímos, volvimos la hotel y subimos a la terraza en una noche húmeda. Nos sentamos juntos en el sofá, me hubiera acurrucado sobre ti, quería hacerlo, nos despedimos y quedamos para desayunar.

El miércoles íbamos a ir a bailar y mi cuerpo me traicionó. Aún sigo furiosa con él. Me hubiera gustado tener sexo rápido contigo, me hubiera encantado tener sexo lento contigo. Conjugando el presente, me encantaría. Y bailar.

Ahora lo escribo para que no se me olvide.

jueves, 5 de abril de 2018

Los días después


"El feminismo es la idea radical que sostiene que las mujeres somos personas" Angela Davis

Dedicada a Mairelle Franco y en ella a todas las mujeres anónimas que trabajan por la igualdad y nos las reconocemos hasta que son asesinadas.

Habrá quien piense que voy un poco tarde, pero en mi larga trayectoria de llevar la contraria casi siempre, también esta vez me he tomado un tiempo para pensar tras el pasado 8 de marzo.

Un éxito de convocatoria, sin paliativos, un éxito magnífico. Pero los éxitos casi siempre en la vida se miden por los días después y de momento no ha habido muchos cambios. Yo he tomado apuntes.

Me preocupa y me entristece mucho vivir en un país que amenaza y coacciona a mujeres que hicieron la huelga convocada para ese día; me preocupa y entristece mucho vivir en un país donde muchas mujeres no hicieron huelga por miedo a perder sus trabajos; me preocupa y entristece mucho vivir en un país donde un derecho recogido en la constitución no puede ser ejercido. Me preocupa y me entristece mucho vivir en un país con el miedo a flor de piel. 

Hubo organizaciones políticas que dijeron no apoyar las convocatorias de huelga y manifestación (aunque luego se sumaron a esta última) porque decían que eran anti capitalistas y acertaron, el capitalismo más salvaje se nutre de la brecha salarial y la desigualdad, cuando con el salario que pagas a un hombre pagas a dos o tres mujeres. Así que sí, cuando el capitalismo es machista, el feminismo es anti capitalista.

Hubo organizaciones políticas que dijeron no apoyar las convocatorias de huelga y manifestación (aunque luego se sumaron a esta última) porque decían que eran de ideología de izquierda. Esto se ha demostrado transversalmente falso. Es cierto que el feminismo tiene ideología, la ideología de la igualdad en derechos y deberes entre hombres y mujeres; ya una de las primeras feministas de los Estados Unidos en los años setenta, Gloria Steinem decía que "feminista es cualquiera que reconozca la igualdad y la humanidad plena de hombres y mujeres".

Lo más gracioso es que acusan el feminismo es que quienes acusan al feminismo de tener una ideología van por la vida como si no la tuvieran y sería para echarse reír si no fuera que los dedos acusadores vienen de organizaciones políticas, que ¡oh, sorpresa! tienen ideología; una ideología conservadora, que en muchos aspectos rechaza la igualdad, así que me temo que la acusación se les podría volver en contra. Ni ideología, ni política son palabras feas, solo hay que aprender a usarlas.

Si tuviera que destacar una nota triste ese día, fue el hecho de que en las redes sociales y algunos grupos de WhatsApp se hayan compartido memes, chistes y comentarios que sobrepasan el machismo de nuestras vidas si no que sobrepasan los límites de la mala educación y el mal gusto. Lo más doloroso ha sido la participación de mujeres en esas actitudes, no es humor, es grosería y pienso constantemente e las madres, las esposas, las hijas, las nietas y las amigas de esas personas.

Fue un gran día; un gran día que se podría repetir en cualquier momento sin esperar una fecha señalada, nada se ha movido y los presupuestos generales recién presentados por el gobierno en el congreso de los diputados es la prueba.

No quiero terminar sin agradecer a todas las mujeres que se sumaron por primera vez y a todos los hombres que estuvieron. Gracias, seguimos.

martes, 6 de marzo de 2018

Huelga feminista, yo paro

En el momento que tuve conocimiento que se había convocado una huelga feminista mundial para el 8 de marzo de este año lo primero que hice fue sonreír, con complacencia, es algo que sucede en mi siempre que se convoca una huelga con conciencia de clase, de clase obrera, además. Porque eso somos las mujeres que trabajamos, obreras.

Mentiría si dijera que decidí hacerla desde el primer momento, hay una parte de mi que a veces piensa que por edad ya he hecho todas las huelgas que me correspondían hacer y que ahora le toca a las nuevas generaciones. Pero leí algo que me iluminó.

Ese algo fue la liberación de Teodora del Carmen Vasquez después de diez años y siete meses de prisión. Teodora es una mujer salvadoreña que tuvo un aborto involuntario y aún así fue condenada a treinta años de cárcel, porque en El Salvador el aborto está prohibido. Pero no fue este hecho el que despertó mi rabia, que también; lo que de verdad me tocó la moral fue que el viceministro de seguridad, Raúl López, que cree que este caso es un ejemplo de como el sistema penitenciario prepara para la reinserción a la sociedad: "la señora Teodora nunca habría tenido la oportunidad de terminar el bachillerato estando allá fuera", y cito textual sus declaraciones recogidas en el diario El Faro.

Y mira no, machote de manual, eso no. Un gobierno tiene la obligación de facilitar el derecho a la educación de las mujeres y los hombres de su país. Un gobierno tiene la obligación de facilitar el derecho al aborto a las mujeres de su país. Un gobierno tiene la obligación de legislar los derechos y deberes de toda la ciudadanía de un país más allá de su ideología.

Voy a hacer huelga por Teodora, por todas las mujeres que nos precedieron en la conquista de derechos, por todas las que queriendo hacer la huelga no van a poder, por todas a las que el miedo (legítimo) atenaza y por todas las mujeres que pudiendo hacer huelga, no solo no la hacen sino que además la descalifican y con ella a las huelguistas, porque ellas también se van a beneficiar de los derechos, avances y mejoras que se consigan.

Solemos decir que cuando tocan a una, nos tocan a todas. Cuando algunas consiguen igualdad, la igualdad es para todas.

El próximo 8 de marzo yo no trabajo, no educo, no cuido y no consumo. En la calle nos vemos.




Pd 1.: En el siguiente enlace Teodora recupera su libertad más no su inocencia y en este El privilegio de abortar más información sobre la situación y condenas del aborto en El Salvador.

Pd 2.: Esta es la entrada que ha publicado este mes el programa Plaza niña de Radio Huelva de la cadena ser Es hora de visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres.

viernes, 12 de enero de 2018

Gracias, presidente Trump


Ya está. Ya no podemos llamarnos a engaño, por fin tenemos un presidente de gobierno sincero y no es poca cosa. El presidente más sincero del planeta (él hace todo así, a lo grande) es el de los Estados Unidos, el país que, hasta el momento, es la primera potencia mundial y con sinceridad os digo que es una cosa muy de agradecer. 

El presidente Trump es racista, machista, acosador, clasista, homófobo, analfabeto emocional e intelectualmente, grosero, maleducado, ordinario, soez, cateto; esto no es una opinión, es todas estas cosas y lo mejor es que no se molesta en ocultarlo, más bien al contrario hace gala de ello en cada momento de su mandato; antes también lo era, pero solo nos parecía gracioso, ahora es una tragedia, o una tragicomedia.

Ciertamente vivimos unos tiempos en lo que casi toda persona que es alguien y hace una reflexión en voz alta, se ve obligada a rectificar si lo dicho no es políticamente correcto. A mí esto me parece una soberana estupidez, prefiero saber lo que un político piensa de verdad a una mentira, que de mentira vamos sobrados, en política y en la vida.

Dicho esto no puedo más que felicitar a quienes decían que con él todo iba a ir mejor, acertaron.

Si tuviera la oportunidad de hablar con él, le diría usted no sabe lo que se pierde al no comer las pupusas de chicharrón de El Salvador;usted no sabe el orgullo que una siente cuando un hombre o una mujer de Haití consigue, después del terremoto más terrible de su historia, un doctorado en una universidad que no es la suya; usted no sabe que la mejor literatura contemporánea se está haciendo en África. En realidad usted no sabe nada que no tenga que ver con usted mismo y menuda tristeza, esto también se lo diría.

Pero no me alargaré en contar de su presidencia lo que ya sabemos. Ahora la dignidad recae en el resto, en quienes no somos Trump ni sus votantes. Me temo que no sucederá, es el signo de estos tiempos, los tiempos de la mediocridad. Y de la cobardía.

Pd.: Esta entrada la hice el viernes, desde entonces he esperado que el gobiernos español salga en defensa de El Salvador o de los emigrantes latinos y también he esperado que el gobierno francés salga en defensa de Haití y los emigrantes haitianos. Nada de eso ha sucedido. Tampoco ha habido pronunciamiento de la Unión Europea. Apenas la ONU (qué menos) ha protestado.

Una, ilusa, pensaba que esta vez sí, que esta vez la humillación era definitiva y había llegado el momento de decir algo, qué digo decir, gritar y no. Qué vergüenza, va ser que todos somos países de mierda.

Pd 2.: En el siguiente enlace Corresponsales por el mundo, hay profesionales de distintos ámbitos que nos cuentan historias de más allá de nuestros ombligos a golpe de click.

Pd 3.: Y algunas cuentas de Instagram para visualizar la vida, maravillosa a veces, de los lugares citados, si os interesan, unas os llevarán a otras.
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