domingo, 21 de abril de 2019

Santa semana y sus cosas


La semana santa de este año ha llegado a su fin, han sido unos días primaverales y otros lluviosos y tormentosos, a veces, también por dentro.

El fin de semana lo pasé en Málaga, era una visita que tenía pendiente para conocer al hijo que una amiga tuvo en diciembre, ya era hora, sí. El viaje lo hice en blablacar, siendo el de ida a Málaga una mezcla de penitencia (como anuncio de la semana) y cine de barrio. Los chicos que llevaban el coche se pasaron casi todo el viaje viendo vídeos de salidas de cofradías y la escucha de marchas procesionales, para rematar llegando a la ciudad, con Rosalía, sí, la España más cañí posible.

Málaga estaba luminosa y llena, pasaras por donde pasaras, llena; y no me parece mal, yo misma formé parte del lleno; después de visitar el Centro de Arte Contemporáneo (uno de mis lugares favoritos de la ciudad), tomé un bus para ir hasta el Rincón de la Victoria para conocer a Aris, ver de nuevo a su hermana Sira y a sus padres, almorzamos y pasamos una tarde estupenda hasta que me llevaron de vuelta a Málaga.


El domingo amaneció luminoso y con más personas aún por las calles, así que tras desayunar fui a la búsqueda de La Tabacalera, un viejo lugar en un barrio alejado del centro y convertido en el museo del coche y en centro Colección de Arte Ruso San Petersburgo, que no conocía y que resultó una sorpresa muy agradable, dos horas pasé por esas salas para ver las exposiciones dedicadas a las mujeres desde la perspectiva de los hombres, Santas, reinas y obreras y desde la perspectiva de la mujer Libres y decisivas; un buen ejercicio visual y emocional para conocer como han sido tratadas las mujeres en Rusia (la de antes y la de ahora) en todos los ámbitos vitales.


Recomiendo mucho visitar Málaga  sus museos, los populosos y los populares, pasear por la ciudad tranquilamente observando la gran cantidad de grafitis que la convierten un lugar propicio para el arte callejero, el puerto, el paseo marítimo Antonio Machado, en definitiva, caminar y mezclarse, que es una manera de vivirla.

La vuelta a Huelva, también en blablacar, fue muy amena, con un francés muy atractivo y culto  un conductor que se pasó todo el viaje llamándome señora (que lo soy, por categoría y edad) a pesar que él mismo contaba que venía de visitar a sus nietos ¡! 

El lunes vuelta a la normalidad, visita a la biblioteca y al dentista con mi madre, salvo que cuando iba al encuentro de ella, me crucé con una señora que mareada estaba a punto de caer en la calle, me acerqué y me pidió que la ayudara a llegar a la iglesia para participar en los oficios, cuando llegamos a esta aún estaba cerrada, así que la señora, al saber que yo no soy creyente, me miró sorprendida y me preguntó si era de Huelva, supongo que ella entiende que una cosa va unida a la otra; La dejé sentada en una silla a la puerta de la iglesia y ella me dio la bendición, yo, que siempre pienso que todas las ayudas son buenas, lo agradecí.

Mi madre en el sillón de la dentista se aferró a mi mano con el terror pintado en la cara, y la entiendo.

Y como tengo amigos que a son abuelos, el martes la alegría fue conocer a Inés. Inés es la hija de Daniel y Patricia. Daniel es hijo que mis amigos Juanma y Mari Carmen y lo conozco desde que era niño, ahora ya es padre e Inés es preciosa, preciosa, nació en noviembre, apenas horas después de que su abuela paterna falleciera, así que podéis imaginar la felicidad tan grande con la que llegó bajo el brazo, crece hermosa y sociable, no extraña aunque la coja en brazos alguien que conoce, como yo, sonríe casi siempre. Comimos muy bien, como siempre con los Arazola Lucena.


El miércoles santo almorcé con mi sobrino Daniel que cumple 21 años; parece que fue ayer cuando nació, era un sábado y lloré de emoción un buen rato, era mi primer sobrino y lo esperábamos con mucha ilusión, durante su segundo año pasamos mucho tiempo juntos, yo estaba desempleada y ocupaba parte de mi tiempo con él, era un niño curioso y cariñoso; aún recuerdo su primera vez en el cine, vimos una de dinosaurios y se sentaba en el brazo de la butaca que yo ocupaba, cuando no entendía algo, me tocaba la cara y decía Tita, esto porqué y la sala estallaba en risas. Aún me pregunta a qué sobrino quiero más y yo le respondo que a él es al que más tiempo hace que quiero porque nació el primero.

Por la tarde me junté con mis amigos para tomar unas copas y unas risas, qué importantes las risas cuando son con las personas que quieres y como sanan.

También me he cortado el pelo, que es algo que suelo hacer cuando quiero soltar lastre, no ha conseguido el efecto deseado, porque el corte no es el que yo quería; hasta siete personas pasaron por mi lado en la peluquería diciendo qué pena que cortara mi melena, qué valiente dijeron otras, tiempos raros estos en los que se eleva a valentía algo tan banal como un corte de pelo. Voy a volver a la peluquería a solucionar esto. 

El resto del tiempo ha transcurrido entre descanso, lecturas, de novelas y leyes, algunas películas y series, encuentros con amigas y familia y paseos. Desde hace unos días la tristeza también pasea conmigo, no siempre, a ratos y quiero pensar que pasará de largo en algún momento, no me molesta, todas las emociones son necesarias y fingir puede resultar agotador. 

Ahora toca volver a la normalidad y esperar las vacaciones de verano, pero aún queda y yo siempre prefiero ir día a día.

domingo, 7 de abril de 2019

De libros y presentaciones

"Si leer no hace más feliz, sí nos hace más sensibles, respetuosos y gentiles, que no es poco", Rialto 11, de Belén Rubiano

La razón por la que leo es porque me gusta mucho; la razón por la que me gusta mucho es porque desde pequeña siempre vi a mi madre en casa con un libro en las manos, la curiosidad solo podía llevarme a saber qué hacía que una persona con tantos hijos sacara tiempo en sus quehaceres para leer; cuando en el colegio nos obligaban a leer libros en la clase de lengua, creo que era la única niña que se sentía feliz por eso, tanto que algunas compañeras decían ¿nos haces el comentario de texto?.
Apenas tenía doce años y mi madre me dijo, toma, lee este libro, El otro árbol de Guernica se llama y contaba la historia de los niños vascos que salieron después de la guerra civil española camino de Moscú, una historia terrible, dolorosa, me abrió los ojos a la realidad de la guerra y a la literatura, desde entonces no he parado.

La primera vez que presenté un libro hace muchos años me ofrecí a hacerlo, el autor, amigo mío no encontraba quien lo hiciera  como yo había leído su libro desde las galeradas, pues me pareció buena idea; de aquello aprendí que hablar en público no es lo mío, que soy más de distancias cortas y cara a cara, de lenguaje corporal y miradas, tampoco soy buena en la comunicación virtual, esto debe ser reminiscencias del siglo pasado que hay en mí, pero esa es otra historia.

Recuerdo haber comentado más de una vez como en Huelva las presentaciones de libros durante años las han hecho siempre las mismas personas, año tras año, una y otra vez; sin espacios para nadie más, hasta resultar cansino y poco atractivas esas presentaciones; y no es que quisiera hacerlo yo, yo no soy experta y siempre ha sabido perfectamente que aunque a todo el mundo le gustan las personas que dicen lo que piensan, a la hora de la verdad no resulta tan divertido cuando se trata de las instituciones públicas que pagamos todos.

Hasta que un día, en marzo de dos mil diecisiete, Enrique García Bolaño me dijo que quería hablar conmigo, cuál no sería mi sorpresa al ver que me estaba invitando a presentar su segundo libro de poesía, Señales, editado por Sitolá; aún estoy sorprendida y muy agradecida de que lo hiciera, a pesar de que le dije que yo no era lectora habitual de poesía y que era probable que a alguien no le gustara su elección. Y aunque el pudor a veces me supera, le respondí que sí, que si él pensaba que yo podía hacerlo, podía hacerlo y no se hablaba más (es lo que respondo siempre). El resto ya es historia y lo podéis leer aquí Enrique y las Señales.


Tal y como esperaba que sucediera, recibí felicitaciones por la presentación pero nadie más volvió a llamarme. Hasta que el pasado mes de septiembre, estando yo de viaje por la Toscana, mi amiga y escritora, Carmen Ramos, me manda un mensaje diciendo que tiene que hablar conmigo, desde Florencia le respondo que estoy fuera, que si es urgente, hablamos, responde que no, que ella quiere que le presente su libro de microrrelatos, Más de veinte maneras de lavarse las manos el día ocho de noviembre. Mi respuesta no podía ser otra que sí, nos conocemos desde pequeñas, después cada una siguió con su vida y fue en Facebook que nos volvimos a encontrar, ella convertida ya en una gran escritora y hasta hoy.

Si ella quería que yo lo hiciera, ahí estaría yo, intentando estar como lectora a la altura de la escritora; fue una tarde muy emotiva, con mucha complicidad, mucho cariño y muchas risas.En unos días pondré aquí la presentación de ese día, siento no haberlo hecho antes, ya sabéis que las musas me abandonaron y la pereza me pudo. A Carmen Ramos la podéis leer aquí: Poliédrica.


Y en esos días de lecturas del libro de Carmen, por sorpresa y sin esperarlo en absoluto, una gran editorial de Madrid, Editorial Impedimenta (casualmente yo estaba leyendo esos días una novela editada por ellos, La puerta de los ángeles de Penelope Fitzgerald), a través de una amiga que me recomienda, se pone en contacto conmigo para que presente, un día antes de Maneras su novela gráfica Mary, que escribió Frankestein, junto con la ilustradora Júlia Sardà en la biblioteca de Huelva; confieso que me sentí mareada, que es lo que sucede cuando no sé qué decir o cuando me emociono, o cuando pienso que algo me viene grande. Hablé con Carmen Ramos para saber si le parecía bien, pues con ella ya estaba comprometida y, generosa siempre, dijo que adelante. 

Yo no soy lectora de novela gráfica, apenas estoy empezando, y una vez que me informé, Júlia, la ilustradora (que yo desconocía y que por edad podía ser mi hija) resultó ser más conocida fuera de España que dentro; y no solo es una enorme, enorme ilustradora, es que resultó ser una mujer muy divertida y lo pasamos muy bien en el evento, una nunca deja de aprender.


El tiempo siguió pasando, la vida seguía y seguí leyendo, iba a presentaciones, veía películas y muchas otras cosas, hasta que un día del pasado mes de marzo recibí una llamada de Daniel Mantero, responsable del área de cultura de la Universidad de Huelva en la que me contaba que por fin Antonio Orejudo, que es uno de mis escritores favoritos, venía a Huelva, a Presencias Literarias (precioso nombre, por cierto) y quería que yo charlara con él y además que también venía Alejandro Palomas, que se había quedado sin presentadora y que contaba conmigo para estar con él; respondí lo de siempre, si tú quieres, ahí estaré.

Le confesé y confieso que a diferencia de Orejudo, yo no había leído nada de Alejandro Palomas, lo conocía de oídas, había ganado el último premio Nadal, pero no era un autor que formara parte de mi bagaje literario; leí una de sus novelas en menos de cuarenta y ocho horas, resultó fácil de leer, y el día correspondiente me planté en la MicroSala de la universidad que estaba completamente llena. Lo cierto es que resultó fácil, Palomas es un escritor al que le encanta hablar de él sin pudor y el público estaba entusiasmado, nivel fan, al terminar pensé prueba superada, una más. Pasados los días he comprobado que no es autor que me haya dejado huella, si un divertido recuerdo, pero no huella. 


El miércoles tres de abril tocaba, por fin, que Antonio Orejudo llegara a Huelva; ese día yo estaba nerviosa, él es un escritor de altura, un escritor al que conocí primero por sus artículos de opinión y eso me llevó a sus libros, conforme iban siendo publicados, yo los iba devorando; un día, hace años, habíamos empezado a seguirnos en la red social Twitter y en ella intercambiamos comentarios sobre sus libros y yo le contaba el efecto que me iban produciendo, si me acompañaban en algún viaje y hasta le dejaba cosas publicadas sobre él que iba encontrando. Siempre ha sido un autor que ha interactuado con sus lectores de manera agradecida y amable. Se mostró en la conversación como yo pensaba que era, un tipo normal que escribe y publica y hasta confesó la alegría que le había dado saber que yo iba a ser su interlocutora, bromeando sobre cómo nos conocimos y causándome rubor.

Antonio Orejudo, como profesor de literatura que es en la Universidad de Almería, conoce profundamente la lengua y el valor de las palabras, no escribe sencillo, escribe muy bien y sus novelas tienen todos los ingredientes para que siempre quieras que salga la siguiente; y no sólo, siempre he pensado que es uno de los hombres más atractivos y sexys del panorama literario español, algo que confirmo después de haber compartido unas horas con él. Es un escritor no soberbio, exigente consigo mismo, se demora años entre una novela y otra y no se ha hecho millonario escribiendo, hasta vive de manera más o menos coherente a como piensa. Sus novelas son historias en las que te quedarías a vivir y siempre quieres más. En la conversación que tuvimos, ante un público entregado, confesó que no tiene nada nuevo entre manos y que no sabe si volverá a escribir otra novela, yo ruego a los dioses, si existen, que esto no sea cierto.


Una de las cosas que más gracia me ha hecho de estas dos últimas presentaciones es la diferencia entre escritores con respecto a su forma de ser; mientras uno me preguntó ¿por qué no doy yo un curso de verano en tu universidad?, otro me dijo este verano voy a participar en un curso en tu universidad, dejo a vuestro criterio saber quién es quién.

De todo esto he aprendido que hay que personas, que a veces, confían más en una misma que tú, que una no sabe hasta dónde es capaz de llegar. Ha ratificado mi admiración por todas las personas que escriben y son publicadas, no es fácil, ni publicar, ni ser lo suficientemente bueno o buena para ser publicado y leído. La literatura, la buena literatura es sagrada y no todas las personas que escriben tienen capacidad para llegar a los lectores.

Como no puedo escribir tan bien como lo hacen la mayoría de las personas aquí citadas, trato de ser una buena lectora, a eso me comprometo y en eso disfruto.

Agradezco profundamente todas estas invitaciones, he sido muy feliz con ellas, me llegaron primero al corazón que a la cabeza y todas y cada una han sido un disfrute y sueños cumplidos. Estas presentaciones forman parte de una etapa que ya se cierra, no deseo convertirme en lo que al principio contaba y que me parece cuestionable, ser el perejil de todas las salsas.

Hay etapas que se cierran voluntariamente y otras que se cierran porque son más los errores que los aciertos, la felicidad de las que se cierran de manera voluntaria ayuda a cerrar las que duelen, que en la vida hay que quedarse con lo bueno y aprender de lo malo para seguir viviendo con el aprendizaje; sin olvidar que la felicidad depende muchas veces de las otras personas y los errores y aciertos los comete siempre una misma.

Ahora vuelvo a mis lecturas pausadas y a otras no tan pausadas pero igualmente importantes para vivir mejor.

Leamos, leamos siempre, porque hacerlo nos da siempre la posibilidad de conocer y vivir otras vidas, con todo lo que ello conlleva.

Pd.: siempre me propongo hacer entradas cortas y no hay manera. Suspiro.

martes, 26 de marzo de 2019

Nada cambia


A veces cambia todo y no cambia nada; en este país, en los últimos meses, hemos cambiado de gobierno y algunas cosas han cambiado y otras siguen igual, o sea mal.

No es la primera vez que me asomo por aquí a narrar las vicisitudes de las personas que quieren venir a estudiar a España, eso no quiere decir que no sucedan, suceden. De hecho, para este curso académico puedo contar hasta tres personas con serios problemas y posiblemente una cuarta.

La primera es una chica marroquí, debía haber estado aquí el mes de noviembre, sin embargo llegó apenas a mediados de febrero; ella es una mujer joven, licenciada universitaria con unas calificaciones magníficas, independiente, con sus propios medios de vida y hasta que se le concedió la visa tuvo que acudir al consulado muchas veces, la primera y un par de meses antes que se inicie el máster a presentar la solicitud de visa, a llevar el seguro médico y las comunicaciones que les enviamos para demostrar que está matriculada en uno de nuestros programas académicos, a llevar un extracto de su cuenta bancaria, a llevar una traducción de su título y calificaciones, a llevar una constancia de que puede mantenerse por sus propios medios, a llevar una nota legal en la que dice que su padre se hace cargo del negocio en ausencia de ella y la última para recoger la visa; incluso le pidieron una copia del billete de avión (que tiene que ser ida y vuelta) y que ella no tenía porque no se compra un billete si no sabes si te van a dar la visa. 

Siete veces, siete, que hubieran debido ser como muchas tres, que ha sido más fácil porque en su ciudad hay consulado español. Afortunadamente pudo seguir el máster de manera virtual, pero esto no justifica en absoluto la demora en incorporarse al mismo, la demora es responsabilidad del consulado, al que por cierto tuvimos que dirigirnos varias veces como institución para poder acelerar los trámites. 

El segundo es un chico cubano, también debía haber estado aquí durante el mes de noviembre, inició sus trámites allá por el mes de septiembre; España sólo tiene un consulado en Cuba, si vives en un lugar que no sea la capital este trámite se convierte en un calvario (ya sabemos cómo son las comunicaciones en la isla, todo es difícil en la isla). En este caso las visitas al consulado han sido también varias, a presentar la solicitud con toda la documentación solicitada, a recibir un no por respuesta porque (al parecer) la comunicación de la universidad no es clara, a presentar una nueva comunicación de la universidad, a presentar ¡un certificado de antecedentes penales! que es legal, pero no habitual pedir para la concesión de visa y a, finalmente, recoger la visa. 

Cinco veces, cinco, que han debido ser como muchas dos, cientos de kilómetros, preguntas sin respuestas, la dificultad de seguir un programa de manera virtual desde Cuba, donde a veces las comunicaciones son imposibles. También escribimos varias veces a la embajada, el chico ha llegado esta semana después de cinco meses de gestiones.

La tercera es una chica dominicana que tiene que estar aquí a finales del mes de mayo, ella no vive en la capital, donde está el único consulado de España en la República Dominicana, ha presentado toda la documentación, ha explicado que sólo necesita una estancia de dos meses, que ella va a regresar para hacer las prácticas en su país y porque no quiere dejar más tiempo a sus hijos. La respuesta ha sido negativa, según el consulado la documentación enviada por la universidad no es fiable ¿? y no puede establecer que quiera volver (al parecer para el consulado unos hijos no son importantes), ha presentado un recurso, nos hemos vuelto a dirigir a la embajada. Por cierto nuestro Rector acaba de estar en Santo Domingo en la Asamblea General de la AUIP en República Dominicana.



Ella también confía en Dios, lo sé porque ayer le escribí informándola de las gestiones y para agradecérmelo deseó que Dios me diera y feliz resto del día, yo no soy creyente, pero siempre pienso que todas las ayudas son buenas; le comenté que ojalá todo salga bien, que yo apenas había estado en su país hace unos días, porque ha que reconfortar a las personas cuando acuden a una, y que el recibimiento había sido exquisito, que ojalá sepamos corresponder, ella se despidió ofreciéndome su casa. La generosidad no conoce fronteras, las fronteras las ponen siempre otros.

La documentación que hay que presentar para solicitar una visa es muy clara, muy clara, muchas de las cosas que están pidiendo no son requisitos que consten, no es requisito que tu lugar de trabajo haga una constancia indicando que te dan el permiso, no es requisito el número de cuenta bancaria donde te harán el ingreso de la nómina durante el permiso (puede que sea una licencia sin sueldo), ni la constancia salarial, ni los avales para cuando solicitaron la beca. A veces tengo la impresión que somos atracadores y me parece inmoral. Es difícil sentirse parte de un país que hace estas prácticas.

¿Qué tienen en común estos tres países? Los tres tienen una historia común, de fuertes lazos, de influencias de ida y vuelta con España. Los tres han sido visitados por el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, en su corto mandato, en los tres ha sido recibido con los máximos honores, con agradecimiento y calor. Con los tres se han firmado acuerdos económicos, sociales, migratorios, de cooperación, culturales. Al parecer no sirven de mucho, salvo los económicos, para el capital nunca hay fronteras, siempre puede pasar hasta el fondo.

Hay un problema enquistado desde hace años en la diplomacia española, no hay una unidad de criterio en cuanto a las políticas de concesión de visados en consulados y embajadas, cada una actúa a su bola, la mayoría del funcionariado es amable, pero siempre, siempre hay alguien que se siente superior, que juzga por la apariencia, que obtiene un perverso placer en la humillación y en causar desasosiego. Es increíble que España no cuide las relaciones con los países con los que tenemos fuertes lazos históricos, con sus errores y sus aciertos.

Y ahora me permito un pensamiento muy íntimo ¿qué carajo lleva a pensar a consulados y embajadas que todas las personas que llegan a este país se quieren quedar? No es este nuestro el mejor país para quedarse desde hace unos años, ni siquiera lo es para que vuelvan todas aquellas personas que se han visto obligadas a emigrar por la crisis. Qué memoria más corta para agradecer a quienes abren las puertas cuando queremos ir.

A mí todo esto me resulta doloroso, soy quien trata directamente con alumnos y alumnas todo este trámite y vivo día a día el sufrimiento que esto les causa, y me pesa, me pesa porque yo he visitado esos tres países, Cuba y Marruecos más de una vez siendo siempre muy bien recibida, de República Dominicana apenas acabo de regresar y aún me emociono al recordar el recibimiento, el trato y la atención.

Si tuviéramos empatía, tan escasa en la política en estos tiempos, seríamos capaz de medir el desgaste emocional y de tiempo, el sufrimiento, la angustia que causan todas estas idas y venidas, la mayoría innecesarias; si fuéramos honestos nos daríamos cuenta que hay un serio problema de racismo institucional en algunas de nuestras representaciones diplomáticas en el exterior e interior; si viéramos que estas citas que damos son personas que tienen nombres y apellidos y no son sólo un número en la fila, si de verdad pasáramos con todos los países con los que tenemos vínculos de los dichos a los hechos, seríamos un mejor país.

Hoy me he desayunado con esta noticia  España deniega el visado para viajar al Festival de Málaga al protagonista de una película premiada, el protagonista es haitiano, qué decir. No me sorprende, algunas alumnas mías, Wideline, han tenido muchos problemas por ser haitianas, por suerte, pudieron venir.

Pd.: no es la primera vez que escribo de esto, lo hice aquí A medias, aquí A ver, aquí Pedagogía de la bruta, aquí La política y la realidad, aquí El no como bandera

lunes, 4 de marzo de 2019

Razones para hacer huelga el 8M


"La empatía es la más radical de todas las emociones" Gloria Steimen

Que rápido pasa el tiempo algunas veces, se va a cumplir un año del primer 8M en que las mujeres en España hicimos huelga general, paramos el país y demostramos que sin nosotras el mundo se para (lo conté aquí: Los días después).

                                                         

Un año después, estamos a las puertas de otra convocatoria y con, aún, más razones que hace un año y más poderosas, estas son algunas de las mías.

Porque en lo que de dos mil diecinueve, apenas marzo, diez mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas, Rebeca, Leonor, Romina, Rosa, Kelly, Rosa, Daría, Sheila y dos de las que se desconoce el nombre; hay tres niños más huérfanos. Sólo en España, las cifras mundiales son de terror.

Porque en Andalucía ahora tenemos un gobierno de derechas, apoyado por la ultra derecha que ha declarado la guerra a las mujeres y a sus derechos conquistados. Y no solo, además ha solicitado en el parlamento andaluz que se le faciliten los nombres de todas las personas que trabajan con víctimas de violencia de género, poniendo en cuestión además las leyes que nos protegen de esta.

Porque tenemos un candidato a presidente del gobierno que llama a la violencia de género mal comportamiento y además nos quiere enseñar a las mujeres lo que llevamos dentro cuando estamos embarazadas, algo que no sabemos (nunca nos embarazamos) y parece que él sí y perfectamente.

Porque hay una organización que aspira a todo en política y que está comparando a las feministas con los nazis, lo que revela no sólo ya un profundo desconocimiento del feminismo, sino también del nazismo ignorando tanto dolor y muerte.

Porque para explicarnos la importancia del 8M los diarios de mayor tirada en este país nos han mostrado el pasado fin de semana a un sin fin de hombres, algunos de ellos cuyos hechos han demostrado su machismo y falta de apoyo a la igualdad real, diciendo que nos apoyan y a otros diciendo que igual los avances van muy rápidos y que igual mejor más despacio, que no hay prisa; también algunos que nos han explicado cosas, cosas que como mujeres no podemos entender solas.

Porque a partir del mes de noviembre en Europa las mujeres trabajamos gratis, mientras los hombres van a percibir todo el salario íntegro, aquí los datos del pasado año: igualdad salarial; y no solo en trabajos fuera de casa, tampoco en el hogar hay descanso.

Porque otra vez se nos quiere negar a la mujer el derecho al aborto en España y miles de mujeres en el mundo siguen muriendo por abortos ilegales.. Porque todavía hay quien dice que si te han violado y acosado sexualmente es que has ido provocando, o estabas borracha o te insinuaste, como si algunas de estas razones justificaran una violación. 

Porque todavía hay hombres, y desafortunadamente algunas mujeres, que piensan y dicen que una mujer que habla y expone claramente su sexualidad y sus deseos sexuales es una mala mujer, y a mí siempre me dan ganas de decir ¡a mucha honra!

Porque los casos de violencia de género, con víctimas o no, siguen saliendo en las páginas de sociedad en los diarios y no en las de política; porque los casos de acoso sexual salen en las revistas de moda y no en las de política. Y eso es porque no consideran la violencia de género, el acoso, los asesinatos sobre las mujeres como un tema prioritario y lo es y la prevención es política, la educación es política, las ayudas son políticas. Lo personal es político y para todo esto están los presupuestos generales de los gobiernos y los gobiernos están para hacer política y mejorar la vida la ciudadanía.

Porque estoy harta de que se convoquen eventos en los que no participen mujeres, como si no formáramos parte de la sociedad; en los últimos días lo he visto en una convocatoria de una manifestación importante para Huelva, en la presentación de los distintos carteles de la semana santa, en una mesa redonda sobre la mujer y el flamenco. Somos la mitad de la población.

Porque estoy harta de que haya hombres que me pregunten si no tenemos ya bastante igualdad, bastante ¿de qué?  Porque estoy harta que a veces me digan, para ser feminista y de izquierda bien te gusta lucir tu cuerpo ¿y qué? mi cuerpo es mío y con el hago lo quiero, se llama libertad.

Decía Eduardo Galeano "el machismo es el miedo del hombre a la mujer sin miedo"; en cambio el feminismo es un movimiento que busca conseguir la igualdad de derechos y deberes entre hombres y mujeres, no me parece difícil de entender. Sé que estamos en el buen camino, la mejor prueba de ello es la reacción tan virulenta de rechazo de parte de algunos hombres que andan diciendo que los odiamos, y no es cierto. 

Yo voy a hacer huelga, porque hay muchas mujeres que queriendo hacerla no van a poder por las presiones, porque no me perdonaría a mí misma no hacerle una huelga a un gobierno de derechas que quiere recortar mis derechos, que son los de todas, por mi sobrina, por las hijas de mis amigas, porque quiero dejarles un mundo mejor, y en ese mundo mejor cabemos todas y todos, también mis sobrinos y los hijos de mis amigas y mis amigos.

En esta semana, que han dado en llamar de la mujer, como si el resto del año no existiéramos, hay que hacer pedagogía, hay que tener paciencia y sobre todo hay que sembrar empatía, cuántos más hombres feministas tengamos a nuestro lado, más corto será el camino. Y yo los quiero a mi lado. El 8M y todos los días del año. En las calles nos vemos. Es primavera y es nuestra.

                                                     

miércoles, 13 de febrero de 2019

Una carta de amor al Festival de Cine Global Dominicano


Aún no había finalizado la última edición del Festival de Huelva Cine Iberoamericano cuando había llegado a mi correo una invitación formal a ser jurado de la Selección Oficial de la Competencia de Opera Prima Ficción en el Festival de Cine Global Dominicano. Al empezar a leerla sentí tanto vértigo que paré y miré a mi alrededor para ver si tenía que dársela a alguien; me levanté de la cama, fui al mercado y luego al médico, en la sala de espera retomé la lectura y cuando terminé, el vértigo seguía ahí, intenso, tanto que la médico me dio una nueva cita para el mes de marzo y no fui capaz de articular una protesta por la demora.

De camino a la lectura del palmarés me escribió mi amiga Begoña para felicitarme y decirme que no le había contado nada (en realidad no había tenido tiempo), le dije que no lo creía y que nos veríamos en unos minutos, ella se había enterado por Fermín Cabanillas, la otra persona de Huelva invitada a ser jurado.

En poco rato, Omar de la Cruz (a quien respeto, admiro, quiero y tanto tengo que agradecer) me confirmó la invitación. Colapsé. Salvo Begoña y otra amiga, Che,  Manauel H. Martín, director del festival de Huelva, a quien se lo conté por mi sentido de la lealtad, nadie más supo durante días, temerosa yo que el hechizo se rompiera y la invitación desapareciera. Confieso que en algún momento de ese día me emocioné. En ninguna circunstancia dudaba que la invitación fuera real, dudaba de mí, no sabía por qué yo, creo que aún no lo sé, pero ya no tiene vuelta atrás. Un día, un diario local, lo publicó como noticia y entonces empezaron las preguntas por WhatsApp, confirmé su existencia y expliqué que me seguía pareciendo una cosa tan bonita, como increíble y volvía al "por qué yo".

La vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, pasaban los días y nada sucedía con respecto a comunicación con el festival y yo borré la invitación de mi mente, segura como estaba que se habían dado cuenta que yo no era la persona idónea.

Hasta que un día de diciembre empiezo a recibir correos para cumplimentar datos y volvió el vértigo, los nervios, la alegría, la emoción, la satisfacción y las dudas, por supuesto. Ya lo podía contar. Hice los trámites que me pidieron, hablé con mi jefe para pedir el permiso (esto era importante) me lo concedió y guardé el secreto durante unos días como en una celebración íntima; en la comida previa a las fiestas navideñas con mis amigos les conté que sí, que me iba y en la comida familiar del 1 de enero se lo conté a mi familia (mi madre es presa del pánico cada vez que vuelo). Las reacciones de todas las personas que me quieren parecían confirmar el acierto del festival de cine global al invitarme.

Y en lo más crudo del crudo invierno (figurado y literal) llegó el día de volar, qué alegría, aún sabiendo que apenas aterrizara iba a subirme a un escenario, ante decenas de personas que no conocía y hablarles en nombre de mis compañeros y compañeras de los distintos jurados. Tras un vuelo largo, una larga fila para pasar migración y casi dos horas de atasco, me subí a unos tacones de vértigo (que justificaban el mío) y directa a la fiesta del cine.


Porque eso es un festival, una fiesta para disfrutar de historias con distintos acentos en los que reconocernos, encontrarnos con personas que llenan las salas con el mismo interés que nosotros, una fiesta para lucir una credencial orgullosa como si fuera una medalla, una fiesta de una semana feliz llenando de cultura el ruido que a veces es inútil y ensordecedor. No se me ocurre mejor acción para tender puentes y derribar muros que esta apuesta cinematográfica.

Como ya dije en mi intervención, un festival de cine es una puerta abierta al mundo, una apuesta por la cultura, la educación, el empleo, el turismo y el Festival de Cine Global Dominicano cumple con creces esa tarea. De su potencial da buena medida la presencia de una estrella de Hollywood como Vin Diesel y un director del calibre de John Singleton (que a mí me hizo muy feliz).





Repasando la historia de este festival es impresionante lo que han hecho en tan solo 12 ediciones, habiéndolo visto y vivido durante una semana, sigue siendo impresionante pero no sorprendente. Desde la primera hasta la última persona que trabaja y/o colabora voluntariamente en el evento, la dedicación y el desempeño es enorme, sin descanso. Conviene destacar el empeño del presidente Leonel Fernández, un caso insólito en un político, de llevar a cabo tamaña apuesta cultural, no es algo que abunde hoy en día entre la clase política. Qué bueno que a un dirigente le guste el cine y que además quiera compartir ese amor por el séptimo arte con un país entero, ya quisiera yo algo así en mi país.

Y de él, para abajo, un capitán llamado Omar de la Cruz, multiplicado en todas partes, en todos los frentes, en todas las responsabilidades, en todos los afectos y un tipo con un gusto cinéfilo que es un genial compartir y sobre el que es un placer conversar.

Durante una semana cálida por dentro y fuera, el festival ha sido un torbellino de actividades, presentaciones de libros,  mesas redondas, conferencias, talleres para hablar de sexismo, de justicia social, del aceite de oliva, de nuevas plataformas, del trabajo de escribir un guion, de montar una película, de ser agente de actores, de mujeres en el cine, de distribuir películas, de dirigir películas, sesiones de Actors Studio con Jesse Terrero. Ha habido encuentros entre directores, productores, agentes, escritores, actores de los que saldrán historias que veremos en los próximos meses. El cine no es solo un arte, es una industria que genera empleo, consumo y por lo tanto riqueza, en Santo Domingo parecen tenerlo muy claro, ojalá cunda el ejemplo.


Durante una semana hemos visto las doce películas a concurso en la Competencia de Opera Prima, cinco documentales en Competencia en Opera Prima Documental y once cortos en el Concurso Corto Global, siendo difícil la elección de cada uno de los distintos jurados.

Durante una semana se han proyectado películas en distintas sesiones como País de honor, que este año en el festival ha sido Corea, Una parada documental, Miradas hispanas, Una muestra de cine y moda, Miradas del Caribe, Muestra gastronómica, Presentación especial, Pulso global y Soy dominicano. Una oferta cinematográfica que no palidece otros festivales más consolidados, más bien al contrario; una oferta que en lo personal me ha permitido disfrutar de títulos que no había podido ver en la ciudad en la que vivo porque no llegaron a sus salas. Una oferta excepcional e inabarcable que afortunadamente consigue hacer un mundo donde caben muchos mundos, para toda clase de público, para toda clase de inquietudes, para toda clase de gusto e interés. Una auténtica fiesta para los ojos, los sentidos y el saber. Ojalá haber tenido más tiempo.



Mención especial merece el amor de los dominicanos por su cine, hasta cinco veces se tuvo que proyectar la película Colours ante la alta demanda para ser vista, igual suerte corrió en la clausura Miriam Miente, quedándose el aforo realmente pequeño. Y no solo, cuando en la gala de clausura se anunció que el país invitado a la próxima edición sería España, la ovación fue atronadora, pudiendo una sentir una pizca de orgullo y mucha emoción.

Un festival de tal magnitud no está exento de caos, pero el caos, decía José Saramago, es un orden por descifrar y en ese orden por descifrar es donde sus responsables admiten todo tipo de sugerencias para mejorar de cara a la siguiente edición; la celebración de un festival no es más que la culminación del trabajo de todo un año, el momento en el que ya se respira porque la suerte está echada y la criatura camina sola.

En lo personal no estoy segura de ser imparcial con respecto a mi experiencia, realmente no quiero serlo, me parece el Festival de Cine Global Dominicano un festival por el que apostar, al que defender, al que agradecer y al que llevar en el corazón. Del que sentirse orgullosa de haber sido parte.

Yo he sido muchos años jurado en algunos de los premios paralelos que se otorgan en el Festival de Huelva y siempre he intentado serlo con honestidad y respeto a los creadores; la experiencia de ser parte de un jurado oficial, con Desiree Reyes, Alfonso Quiñones, Carlos Gómez Iniesta y Fermín Cabanillas, compañeros tan calificados y cualificados para la tarea exigía una alta dosis de responsabilidad. No es fácil juzgar con respeto, con rigor, afortunadamente fuimos un equipo como jurado, con sintonía y complicidad, esperamos haber acertado y deseamos que a todas las películas a concurso les vaya muy bien y tengan un largo recorrido en salas. En la gala de apertura prometimos ver, juzgar y disfrutar y creo que cumplimos.



Antes de empezar yo tenía la sensación de que este festival iba a ser una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, ahora tengo la certeza de que es así. La calurosa, en todos los sentidos, acogida en el aeropuerto por parte de los voluntarios, las atenciones a la llegada a la gala, las salidas al cine a ver la películas, las visitas a las oficinas de trabajo y prensa han sido de una calidad humana excepcional, siempre ha habido un abrazo, un halago, un café; Taína, Erika, Gabiana, Adriana, Aurora, Delia, Aurora, Rosa, Johny son solo algunos de sus nombres, ojalá me acordara del de todos y todas, porque, señoras y señores, sí, el Festival de Cine Global también es un espacio donde las mujeres son mayoría.



Los reencuentros con quienes ya habían estado en el Festival de Huelva, Celia Rico, directora del Viaje al cuarto de una madre, Oriol Estrada, Natalia Cabral y la pequeña Lya, directores de Miriam miente, Rafael Martínez Moreno y Manuel Álvarez, director y protagonista de El Piedra, llenos de abrazos, risas y recuerdos. Qué orgullo que quienes han pasado por nuestra ciudad estén deseando volver y quienes no han estado, tengan muchas ganas de venir. No se me ocurre nada mejor que la cultura para tender puentes en tiempos de muros.

Los encuentros derivados en complicidad, risas compartidas y deseos de futuros reencuentros con Rubén, Linda, Ximena, Kaliah, Gonzalo, Antonio, personas todas ligadas al mundo del cine y que contagian la pasión por él y por la vida. Gracias por todos los buenos momentos.

Mención especial para Desiree y Martín, su esposo. Una noche nos invitaron a cenar en su casa, una cena espectacular cocinada por Martín y acompañada de buen vino, buenos postres y muy buena compañía. Nos dieron calor de hogar y nos hicieron muy felices.

Una de las palabras más bonitas en castellano y, a veces, más difícil de decir es gracias. Gracias al Festival de Cine Global Dominicano, por existir, por ser, por apostar a la cultura, por todo y por tanto. Y una de las palabras que más me gusta decir es felicidades. Felicidades al Festival del Cine Global Dominicano. Os deseo todos los años del mundo para esta fiesta.

He sido muy feliz en él y he querido escribir una carta de amor al festival. Y bailar.

Pd.: En esta página del Festival de Cine Global Dominicano está toda la información y podréis observar que me he quedado corta en el relato.





lunes, 11 de febrero de 2019

Memoria de ti

Sé que coincidimos en el escenario, pero yo no recuerdo casi nada de ese momento, salvo el vértigo.

Creo haberte visto pululando por la planta dos.

Fue el sábado, en el que al compartir espacio, sonreíste y todo se iluminó; sí, sonreías para las fotos y yo no recordaba haber visto una sonrisa tan esplendida hace mucho tiempo, te lo dije, es más, me acerqué y te dije, a una persona que le llega la sonrisa a los ojos, es una persona de fiar, me diste tu tarjeta y la guardé en el bolso, por alguna razón, más tarde la rescaté y la guarde en la funda de mi teléfono, ahí sigue.

Ese mismo día, en la noche, nos cruzamos en el cine y dijiste, usted me está persiguiendo y me parece bien, yo respondí, no, pero podría, luego te dije que estaba esperando a un compañero para entrar el cine y sonreí.

El domingo, sintiéndome presa de una torpeza infinita, bajé a la planta dos a pedir ayuda tecnológica y ahí estabas tú, yo llevaba una camiseta ajustada y con escote y me miraste de esa manera, no solucionamos el problema y conseguí salir ilesa de esa mirada; más tarde, solucionado el problema, te di las gracias y te dije que iba al cine, dan Cold War, respondiste; esa es la que tenía intención de ver.

El martes, estábamos en el almuerzo con varias personas y apareciste, creo que con tu hermano, parecías serio y preocupado, se escuchaban nuestras conversaciones y creo recordar que en algún momento cruzamos miradas; más tarde te sentaste a mi lado, apenas quedábamos tres o cuatro personas, hablamos de varias cosas, te he empezado a seguir, dijiste, yo he empezado antes, dije yo  y fuimos a tomar un café, quedamos en ir a cenar chicharrón.

Fuimos a cenar, querías hacer una historia con mi abanico y no fue, las meigas, nunca hay que minusvalorar el poder de las meigas; cenamos, reímos, volvimos la hotel y subimos a la terraza en una noche húmeda. Nos sentamos juntos en el sofá, me hubiera acurrucado sobre ti, quería hacerlo, nos despedimos y quedamos para desayunar.

El miércoles íbamos a ir a bailar y mi cuerpo me traicionó. Aún sigo furiosa con él. Me hubiera gustado tener sexo rápido contigo, me hubiera encantado tener sexo lento contigo. Conjugando el presente, me encantaría. Y bailar.

Ahora lo escribo para que no se me olvide.

jueves, 5 de abril de 2018

Los días después


"El feminismo es la idea radical que sostiene que las mujeres somos personas" Angela Davis

Dedicada a Mairelle Franco y en ella a todas las mujeres anónimas que trabajan por la igualdad y nos las reconocemos hasta que son asesinadas.

Habrá quien piense que voy un poco tarde, pero en mi larga trayectoria de llevar la contraria casi siempre, también esta vez me he tomado un tiempo para pensar tras el pasado 8 de marzo.

Un éxito de convocatoria, sin paliativos, un éxito magnífico. Pero los éxitos casi siempre en la vida se miden por los días después y de momento no ha habido muchos cambios. Yo he tomado apuntes.

Me preocupa y me entristece mucho vivir en un país que amenaza y coacciona a mujeres que hicieron la huelga convocada para ese día; me preocupa y entristece mucho vivir en un país donde muchas mujeres no hicieron huelga por miedo a perder sus trabajos; me preocupa y entristece mucho vivir en un país donde un derecho recogido en la constitución no puede ser ejercido. Me preocupa y me entristece mucho vivir en un país con el miedo a flor de piel. 

Hubo organizaciones políticas que dijeron no apoyar las convocatorias de huelga y manifestación (aunque luego se sumaron a esta última) porque decían que eran anti capitalistas y acertaron, el capitalismo más salvaje se nutre de la brecha salarial y la desigualdad, cuando con el salario que pagas a un hombre pagas a dos o tres mujeres. Así que sí, cuando el capitalismo es machista, el feminismo es anti capitalista.

Hubo organizaciones políticas que dijeron no apoyar las convocatorias de huelga y manifestación (aunque luego se sumaron a esta última) porque decían que eran de ideología de izquierda. Esto se ha demostrado transversalmente falso. Es cierto que el feminismo tiene ideología, la ideología de la igualdad en derechos y deberes entre hombres y mujeres; ya una de las primeras feministas de los Estados Unidos en los años setenta, Gloria Steinem decía que "feminista es cualquiera que reconozca la igualdad y la humanidad plena de hombres y mujeres".

Lo más gracioso es que acusan el feminismo es que quienes acusan al feminismo de tener una ideología van por la vida como si no la tuvieran y sería para echarse reír si no fuera que los dedos acusadores vienen de organizaciones políticas, que ¡oh, sorpresa! tienen ideología; una ideología conservadora, que en muchos aspectos rechaza la igualdad, así que me temo que la acusación se les podría volver en contra. Ni ideología, ni política son palabras feas, solo hay que aprender a usarlas.

Si tuviera que destacar una nota triste ese día, fue el hecho de que en las redes sociales y algunos grupos de WhatsApp se hayan compartido memes, chistes y comentarios que sobrepasan el machismo de nuestras vidas si no que sobrepasan los límites de la mala educación y el mal gusto. Lo más doloroso ha sido la participación de mujeres en esas actitudes, no es humor, es grosería y pienso constantemente e las madres, las esposas, las hijas, las nietas y las amigas de esas personas.

Fue un gran día; un gran día que se podría repetir en cualquier momento sin esperar una fecha señalada, nada se ha movido y los presupuestos generales recién presentados por el gobierno en el congreso de los diputados es la prueba.

No quiero terminar sin agradecer a todas las mujeres que se sumaron por primera vez y a todos los hombres que estuvieron. Gracias, seguimos.